El dormitorio de Araceli González y Fabián Mazzei tiene una combinación fácil de trasladar a otras casas cuando el objetivo es aprovechar mejor la luz natural. Después de una remodelación de su vivienda de Pilar, la propia actriz mostró la habitación: los grandes ventanales son protagonistas, pero la decoración acompaña esa luminosidad con tonos claros y superficies capaces de reflejar parte de la luz.
La pareja decidió reorganizar distintos sectores de la propiedad y modificar los colores de las paredes.
En el dormitorio, prácticamente todos los elementos importantes se mantienen dentro de una gama suave: cortinas de algodón color hueso, ropa de cama blanca, una cabecera gris topo y dos amplias mesitas de luz espejadas.
Las mesitas espejadas son el detalle que ayuda a multiplicar la luz
Uno de los elementos más elegantes de la habitación son dos mesas de luz espejadas, cada una con dos cajones.
No son solamente un detalle decorativo: las superficies espejadas tienen una ventaja conocida en interiorismo porque reflejan la luz y pueden hacer que un ambiente se perciba más claro y abierto.
En este caso, el recurso tiene todavía más sentido porque el dormitorio está rodeado por grandes ventanales que permiten un fuerte ingreso de luz natural.
La idea se puede replicar sin necesidad de llenar toda la habitación de espejos. Una mesa de luz con frente reflectante, un mueble con detalles espejados o incluso un espejo correctamente ubicado cerca de una fuente de luz puede producir un efecto similar, especialmente en dormitorios pequeños o con una única ventana.
Los colores claros acompañan la entrada de luz
La cama king size ocupa el centro del dormitorio y tiene una cabecera tapizada en gris topo, un tono que contrasta suavemente con las sábanas blancas. Ese mismo gris vuelve a aparecer en almohadones y mantas, de modo que la habitación mantiene variedad sin romper la paleta neutra.
Los ventanales, por su parte, fueron cubiertos con grandes cortinas de algodón color hueso. La elección surgió también de una necesidad práctica: debido a la gran cantidad de luz que entra durante el día, Araceli y Fabián incorporaron cortinas que permiten mejorar las condiciones de descanso cuando necesitan oscurecer el ambiente.
El dormitorio no es completamente blanco. Al pie de la cama aparecen dos bancos de estilo Luis XV tapizados en cuero marrón, ubicados sobre una alfombra símil piel. Esos tonos más cálidos evitan que el espacio dependa únicamente del gris y el blanco y suman contraste sobre la base clara.
Cómo copiar la idea en una habitación común
La fórmula puede reducirse a pocos elementos: paredes y textiles claros, una cabecera gris o taupe y alguna superficie reflectante cerca de la cama. Si ya existe una buena entrada de luz, no hace falta agregar muchos objetos brillantes; una o dos piezas espejadas pueden ser suficientes para generar reflejos sin convertir el dormitorio en un ambiente excesivamente recargado.
También conviene conservar materiales que aporten calidez. En el cuarto de González y Mazzei, el cuero marrón y la alfombra aportan textura mientras los blancos, grises y espejos mantienen la sensación luminosa, una combinación que permite evitar que un dormitorio claro termine sintiéndose frío.