Vanina Escudero y Álvaro Navia eligieron el Colegio de Todos los Santos para la educación de sus hijos, Benicio y Joaquina. La institución, ubicada en Villa Adelina, provincia de Buenos Aires, se destaca por su propuesta integral y un predio de casi tres hectáreas.
El establecimiento combina la formación académica con actividades deportivas, artísticas y experiencias vinculadas con la naturaleza. Entre sus principales características se encuentran las canchas para distintas disciplinas, los laboratorios y una huerta en la que los alumnos pueden participar de actividades prácticas durante el ciclo lectivo.
El Colegio de Todos los Santos, la institución elegida por la familia
El colegio al que asisten los hijos de Vanina Escudero ofrece una trayectoria educativa que comienza en el jardín de infantes y continúa durante la primaria y la secundaria. Su propuesta contempla distintas etapas de formación y busca acompañar el desarrollo de los estudiantes a lo largo de su crecimiento.
Ubicado en Villa Adelina, el establecimiento tiene un diseño arquitectónico que prioriza los espacios abiertos y la conexión con el exterior. Según la información institucional, las aulas son amplias, luminosas y adaptables, con una distribución pensada para favorecer el aprendizaje y la autonomía de los alumnos.
Un predio de casi tres hectáreas con canchas para varios deportes
Uno de los principales atractivos del colegio es su extensión. El predio tiene alrededor de 27.000 metros cuadrados y reúne edificios educativos, patios, parques y sectores destinados a la actividad física. La amplitud del terreno permite desarrollar distintas propuestas sin concentrar todas las actividades en espacios cerrados.
Entre las instalaciones deportivas se encuentran canchas de rugby y fútbol sobre césped natural, una cancha de hockey con césped sintético, dos canchas de vóley y un área de atletismo. También cuenta con un gimnasio cubierto, donde se realizan actividades de educación física y otras propuestas escolares.
Huerta, invernadero y laboratorios para aprender de otra manera
La formación no se limita a las materias tradicionales. El colegio cuenta con una huerta y un invernadero en los que los alumnos de los primeros ciclos pueden participar de actividades relacionadas con las plantas, el crecimiento de las semillas y el cuidado de la naturaleza.
La institución también dispone de laboratorios de biología y físico-química, salas de informática y espacios destinados al arte, la música y los medios audiovisuales. Estos ambientes permiten complementar los contenidos de clase con experiencias prácticas y propuestas que abarcan diferentes áreas del conocimiento.
Una propuesta educativa que llega hasta el Bachillerato Internacional
El Colegio de Todos los Santos ofrece distintas orientaciones para la etapa secundaria. Los estudiantes pueden completar el Bachillerato en Ciencias Sociales o en Ciencias Naturales, además de contar con la posibilidad de cursar el Bachillerato Internacional, una propuesta educativa que promueve el pensamiento crítico, la comunicación y la aplicación de conocimientos.
Otro aspecto particular es que la institución desarrolla y entrega sus propios materiales de estudio, que actualiza periódicamente. A esto se suman bibliotecas, salones de usos múltiples y espacios de participación para las familias, dentro de un proyecto que busca integrar la formación académica con la convivencia, el deporte y las actividades culturales.