Una escritora que vive recluida bajo seudónimo reconoce por televisión al hombre que vio huir de la casa de su hermana asesinada. Ese hallazgo fortuito enciende la trama de La trampa (Die Falle), la miniserie alemana de Netflix dirigida por Isabel Kleefeld que transforma un homicidio sin resolver en una peligrosa cacería personal.
La protagonista, Lisa (Friederike Becht), halló a su hermana menor Anna muerta y bañada en sangre años atrás, una experiencia traumática que la dejó psicológicamente inestable y atrapada en la agorafobia dentro de su caserón. Convertida en una autora exitosa bajo la firma de Lisa Konrad, solo mantiene contacto con su editor, su agente y su terapeuta sin revelar jamás su verdadera identidad.
¿Cómo planea Lisa atrapar al asesino de su hermana en La trampa?
El aislamiento voluntario se quiebra cuando Lisa distingue en la pantalla al prestigioso periodista Robert Lenzen (Hans Löw). Convencida de haber identificado al culpable, la mujer diseña un contraataque minucioso: redacta una novela sobre el crimen de Anna y rompe su hermetismo mediático para ofrecer una única entrevista con la condición innegociable de que sea Lenzen quien la interrogue en su domicilio.
Está basada en la exitosa novela homónima de la escritora y periodista alemana Melanie Raabe.
El objetivo central consiste en acorralarlo cara a cara para obtener su ADN y desenmascararlo ante la justicia. Sin embargo, la maniobra choca contra la agudeza del propio comunicador, quien sospecha del encuentro, mientras la serie proyecta en pantalla la novela que escribe como un relato dentro del relato.
¿Es Lenzen el culpable o la percepción de Lisa está distorsionada?
A lo largo de sus seis episodios, la producción transita por pistas falsas, contradicciones y retrocesos deliberados. La tensión no solo radica en saber si logrará atraparlo in fraganti, sino en dilucidar si Lenzen es realmente el responsable o si la percepción de Lisa se encuentra distorsionada por el dolor. Tal como subraya la crítica especializada de Micropsia, “el hilo más frágil de todos es la estabilidad mental de la protagonista, una mujer imaginativa y agorafóbica que puede tener una relación confusa con la verdad”.
La serie está encabezada por Friederike Becht (como Lisa Konrad), acompañada por Hans Löw (como el periodista Robert Lenzen) y Matthias Brandt.
La interpretación de Becht otorga credibilidad a una figura enigmática emparentada con autoras secretas del estilo de Elena Ferrante, enmarcada en una cuidada estética para entrelazar invención y realidad. Aunque se ajusta a las convenciones del subgénero criminal televisivo, el desarrollo se distingue por “la dignidad de no subestimar al espectador” en su resolución del misterio.