La música folclórica argentina, con sus tantos colores, sus ritmos diversos, sus propuestas sonoras tan amplias, ha sabido siempre expresarse en múltiples artistas que, a su vez, han conseguido éxito masivo a través de las décadas. Con estilos a veces tan alejados entre sí como la distancia que hay entre Ushuaia y La Quiaca, han alcanzado masividad Los Chalchaleros, Los Quilla Huasi, Mercedes Sosa, Daniel Toro, Los Cantores del Alba, Los Tucu Tucu, Los Nocheros, Soledad, Los Tekis, Abel Pintos, Los Alonsitos o Los Huayra. Hoy, ese testigo parecen blandirlo los integrantes de Ahyre, el grupo que surgió de las cenizas de Los Huayra y que vienen consolidando su buen presente.
Para mostrar su auge, el grupo será hoy el plato fuerte de la Powerpeña, un encuentro que comienza este viernes 16 de octubre en el Arena Maipú. Se trata, en efecto, de algo así como una súperpeña con artistas de renombre, grupos de baile y puestos de comida.
Ahyre, banda integrada por Juan José "Colo" Vasconcellos, Sebastián Giménez, Hernando "Pony" Mónico y Federico Maldonado (con la colaboración de Guido Bertini en batería y percusión) llegará con una excusa perfecta: la presentación de Faro, su más reciente disco, en el que homenajea a otros grandes de la música y al que convoca a artistas como Chango Spasiuk, Ivonne Guzmán y Orellana Lucca en las colaboraciones.
Para hablar de este álbum (el tercero de su cosecha desde el debut en 2020), Colo Vasconcellos se toma el tiempo de dialogar con Los Andes y reflexionar sobre el gran presente de Ahyre y sobre los rumbos de la música folclórica en la Argentina.
—¿Qué pueden contarme acerca de Faro, el disco que presentarán en Mendoza? ¿Qué tiene de especial y qué creen que ofrece tanto a sus seguidores como a quienes, tal vez, puedan entrar al “universo” de Ayhre a través de este álbum?
—Lo que podemos contar es que Faro es un álbum que de alguna manera pretende ser un homenaje a todas esas personas han sido una guía para nosotros. Tanto en el universo del canto, en el universo de la música, como también en el de lo cotidiano (en el día a día, en la familia, en la casa). Es un homenaje a quienes nos han ayudado a transitar los caminos. Fundamentalmente, el disco se plantea desde ahí, en un universo “hiperorgánico”. Fue grabado en casa, hecho de una manera súper artesanal, y de alguna manera pretende ser la continuidad de los dos discos anteriores. Viene a completar, a complementar la obra que ya se viene escribiendo en discos anteriores.
—La carrera de la banda ha sido meteórica. ¿Cuáles son las claves que hacen de Ayhre un grupo tan exitoso dentro del género folclórico, donde hay tantas propuestas artísticas de tanto nivel?
—No sé si hay una clave en particular, sí hay algo que ha caracterizado a la banda siempre, que es el hecho de proponer una mirada particular del folclore. Una mirada de nuestra música de raíz. Esta mirada está, por supuesto, condicionada y formada con la cantidad de referencias que hemos tenido a lo largo del camino. Está formada por el aprendizaje, justamente, aquellas personas que han sido “faro”, como decía antes. Un aprendizaje para que todo eso finalmente termine mezclándose con todas las influencias del género y de otros géneros también. De la música en general. Creo que la característica de alguna manera más destacable que puede proponer Ayhre es esa perspectiva que pretende ser única, que pretende ser particular. Y todo esto está basado, por supuesto, en las canciones, que son el aspecto medular que tiene la propuesta artística de Ayhre.
—¿Qué lugar ocupa el folclore en las preferencias de la gente joven en general? Son tiempos de consumo masivo de géneros que en otros tiempos no eran los principales, como el rap, el trap, el reguetón. ¿Cómo se consigue ganar un lugar en ese contexto?
—Yo creo que es difícil poder ubicar al folclore en un lugar comparable con otros géneros que pertenecen más al mainstream, como el reguetón, el trap y todos los nuevos géneros que de alguna manera abarcan la atención de la escena principal. El folclore tiene un camino mucho más artesanal y mucho más histórico, una historia perteneciente a cada familia, a cada casa, a las infancias que hemos tenido todos. El folclore ha ido sembrándose en la historia de cada persona, por lo menos en este país, a través de los abuelos, a través de los padres y a través de los viajes; está siempre presente en todo nuestro territorio. De esa manera, es un género que provoca una vigencia constantemente presente, a diferencia de otros géneros que pueden estallar, aunque sea un poco más corto el tiempo de ese estallido. El folclore tiene un proceder mucho más artesanal y mucho más lento. Por supuesto que hoy está viviendo un momento de aparente fiebre, que solo el tiempo y la gente terminarán diciendo a dónde termina esta fiebre o este auge que aparenta estar empujando de manera muy fuerte.
—El viernes pasado comenzaron su nueva gira en el Gran Rex de Buenos Aires, ¿qué significan para ustedes las presentaciones en vivo y cómo es el público de Mendoza?
—Para nosotros el concierto en vivo es quizás el momento de mayor conexión de estas canciones con la gente. El álbum siempre adelanta la propuesta de la vivencia que se pretende tener a través de estas canciones, y el concierto en vivo, sin lugar a dudas, provoca un contexto de conexión a través de lo emocional, a través de lo vivencial, que es más difícil de pronto en las grabaciones. Sumado a esto, estos conciertos son especiales porque están hechos en un contexto teatral, en un contexto en donde podemos aprovechar determinadas herramientas que la cercanía del teatro, que la cercanía del concierto propone, a diferencia de los festivales. Los festivales son más festivos, tienen hasta incluso en su contexto físico otras características que también está bueno poder aprovecharlas llegado el caso; pero en esta ocasión, la presentación del disco propone un acercamiento y una conexión con las canciones que es mucho más íntimo, mucho más cercano, mucho más honesto con la percepción y el detalle que se propone desde la producción musical.
Cómo será la Powerpeña
La Powerpeña también tendrá presencia mendocina con dos propuestas que aportarán distintas miradas al folklore. El line up comenzará con Rumbo, banda que reinterpreta la música argentina a partir de la fusión del folklore tradicional con sonidos contemporáneos. La banda está integrada por Martina Puebla en voz, Richard Toro en guitarra y dirección, Nahuel Scarpelli en guitarra y producción, Matías Ríos en piano y sintetizadores y Absalón “Chino” Dhuin en batería y producción.
Luego será el turno de Magnolia Monti, una de las artistas de la escena mendocina con mayor proyección. Su propuesta fusiona folklore argentino, soul y pop latino, con una identidad marcada por la exploración de géneros y la combinación de distintas sonoridades.
La Powerpeña tendrá la participación especial de la compañía de danza Etnia, dirigida por Pamela Angulo y Agustín Giménez. Además, Leo Rivero se suma con todo el espíritu del folklore mendocino
El ballet Sangre Sagrada hará su presentación con distintas intervenciones durante toda la peña, aportando color, alegría y ritmo a una noche diferente.
Powerpeña: además de música, comida
La Powerpeña tomará el Stadium y se convertirá en un gran patio de comidas, con gastronomía típica y barras abiertas durante toda la noche, junto a un sector de mesas de disponibilidad limitada que se ocupará por orden de llegada. Un encuentro con folklore como protagonista, artistas en vivo, danza y sabores típicos.