La muerte de Julio Roque Pérez, el famoso Loco Julio, demostró lo que el hincha más reconocido del fútbol mendocino generaba en los fanáticos del Tomba. Su cortejo fúnebre, realizado, en plena cuarentena, se desbordó y cientos de personas se congregaron para darle el último adiós.
En sus 80 años de vida Julio atravesó todo tipo de momentos. Su niñez no fue para nada fácil, pero un trágico acontecimiento lo marcó para siempre: cuando era solo un niño vio morir a su mejor amigo.
Julio no tuvo una vida fácil. Nació en el año 1940 en el distrito de Ingeniero Giagnoni, del departamento de Junín. Por aquellos años, el Loco vivía con sus abuelos y según su propio relato cuando lo entrevistó Los Andes en 2013, ya desde muy joven sentía la necesidad de irse a vivir solo.
Fue la muerte de su abuelo lo que lo animó a tomar esa decisión. Ese momento de máxima tristeza fue el último empujón que necesito Julio para dejar su hogar y mudarse a Godoy Cruz, a la temprana edad de 12 años, allí comenzaría su historia de amor con el Tomba.
Pero sus inicios en el departamento del Gran Mendoza no fueron sencillos, el pequeño Julio vivió en la calle, cerca del barrio Bancario, sobreviviendo como se podía. "Íbamos a trabajar a la basura y de ahí conseguíamos cosas para vender y comer, hasta que un día un amigo mío murió aplastado por la compactadora del camión de la basura, yo quedé muy mal, me llevaron al hospital con un ataque de nervios", relató Julio con tristeza.
Este trágico episodio marcó el destino del Loco, ya que a partir de ese día decidió irse a vivir al barrio Soberanía de Maipú, con la familia de una mujer que, en un primer momento, Julio pensó que era su hermana, pero tiempo después se enteró que no los unía ningún parentesco.
Alrededor del año 1963, ya con 23 años, Julio consiguió un trabajo en la municipalidad de Godoy Cruz: “Barríamos, con escobas de pichana, todo el día desde el barrio Trapiche hasta el barrio Bancario”, contó el Loco en esa oportunidad con una sonrisa nostálgica. Allí, prestó servicio por 40 años hasta que se pudo jubilar.
El resto de su vida es conocida y ya alimenta su mito que comenzó el martes con su muerte a los 80 años de edad.