El gobierno alemán expresó su indignación por el espionaje norteamericano expulsando al jefe de los servicios secretos de Estados Unidos en su territorio, un hecho sin precedentes, mientras que Washington guarda silencio y algunos legisladores se preocupan por las repercusiones de la crisis.
El descubrimiento de dos presuntos espías pagados por Washington culmina varios meses de tensión diplomática entre Alemania y Estados Unidos relacionada con los métodos de espionaje del gobierno estadounidense, que según las revelaciones del ex consultor Edward Snowden incluyeron la interceptación de las comunicaciones de la canciller Angela Merkel.
Hasta ahora la administración Obama ha evadido dar respuestas y se ha centrado en destacar la importancia de la relación bilateral con Alemania.
“Cualquier comentario sobre los supuestos eventos de espionaje pondrían en peligro a los agentes estadounidenses, el personal estadounidense y la seguridad nacional estadounidense”, declaró el portavoz Josh Earnest desde Texas, donde se encuentra actualmente el presidente Barack Obama.
“Es evidente que la situación se nos está yendo de las manos”, dijo Jim Risch, uno de los 15 miembros de la Comisión de Espionaje del Senado y uno de los legisladores que tiene mayores contactos con la CIA.
La Casa Blanca no suele comentar los asuntos relacionados con el espionaje. Después de las revelaciones de Edward Snowden en 2013 sobre los programas de escuchas en la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), los servicios secretos pasaron meses antes de ofrecer información sobre sus actividades, a demanda de Barack Obama y después de intensas presiones de la prensa y la opinión pública.
El senador demócrata Tim Kane considera que esta vez Obama tendrá que tomar la iniciativa. “El presidente debería manejar esto directamente con Angela Merkel, es importante, es una relación demasiado importante para dejar que se deteriore”, según dijo el legislador. En lo inmediato, el secretario de Estado, John Kerry, tiene previsto reunirse "en las próximas horas" con su homólogo alemán, Frank-Walter Steinmeier.