El 9 de diciembre 20.30 hs de España (16.30 de Argentina) comenzará el Superclásico en el Santiago Bernabéu. Nuestro partido más importante de la historia se disputará, por culpa de los violentos, en Europa. Ninguno de nosotros pudo imaginarlo, sólo la Conmebol y sus negociados que ante el ataque al ómnibus de la delegación del Club Atlético Boca Juniors, por parte de simpatizantes de River Plate, vio la oportunidad de vender el encuentro a la liga española. Sí, los perjudicados somos, como siempre, los que queremos al fútbol y respetamos al que tenemos al lado, que no vemos como un enemigo al del equipo contrario, sino como una persona que vive, sufre y siente igual que nosotros.
Es entendible el enojo de los hinchas de River por haber perdido la localía, como así también el de hinchas de Boca sobre el fallo desfavorable de la Unidad Disciplinaria de la Conmebol ante el pedido de pronunciamiento teniendo en cuenta el precedente sentado en 2015, amparado en el artículo 18 inc. I, por el cual eliminaron al club de la competencia por hechos de violencia producidos por fanáticos de la institución anfitriona. Sea dónde sea, adentro del estadio o en sus inmediaciones, si sos una persona de bien, nunca podés estar del lado de los inadaptados.
La dirigencia de Boca recurrió el fallo ante el Tribunal de Apelaciones, y está decidida a llegar ante el TAS (Tribunal Supremo del Deporte). Por parte de River presentaron un escrito en desacuerdo de disputar el partido fuera de su estadio. Ahora bien, lo que queda claro es que ningún reclamo unirá a ambos clubes, la relación se volvió a quebrar como en aquel mayo del 2015. Lo que sí saben es que de no presentarse a disputar el encuentro serán excluidos por varios años de todas las competencias internacionales.
Lo paradójico de esta vergonzosa determinación es que tenga la posibilidad de viajar a presenciar el partido cualquiera de los involucrados, simpatizantes de River, en los hechos del sábado 24 de noviembre. Lo que debería ser un castigo, se transforma en un premio. Repudiable.
Los principales protagonistas, los futbolistas, son rehenes de las circunstancias, de lo que sucedió, sucede y sucederá con resoluciones de este tipo, ni hablar del vandalismo.
En la retórica cuidar la salud e integridad de los futbolistas es lo más importante, pero los hechos demuestran que esto no es así. La triste realidad. Es imperiosa la necesidad de los deportistas de aunar sus esfuerzos en contra de las vulneraciones que vienen sufriendo.
Con la decisión de la Unidad Disciplinaria, a la vista de todos dependiente de la voluntad del presidente Domínguez, perdimos todos los argentinos, perdimos nuestro mayor espectáculo deportivo, la final del siglo en manos de los agresivos que no fueron detenidos por un ineficiente operativo de seguridad, del cual sacó provecho la Confederación Sudaremicana para vender la localía por euros. La argentinidad en jaque.
Se agotaron las entradas
Minutos estuvo colgado el canal de venta en el sitio de la Confederación Sudamericana hasta que los interesados completaron el procedimiento y se encontraron con el cartel: “no hay localidades disponibles” en cada sector de las graderías en el que pincharan con el cursor.
Lo mismo sucedió, en menos de 5 horas, con los tickets para los socios del Real Madrid. La búsqueda de entradas para la Superfinal entre River y Boca que se disputará el domingo 9 de diciembre en el estadio Santiago Bernabéu es voraz.
En los distintos sitios web aparecían usuarios ofreciendo entradas, en muchos casos enmascarando la reventa, “vendiendo” bolígrafos y “regalando” tickets, para que los oferentes no sean sancionados. Y el precio, dependiendo de su ubicación, oscila entre los 250 y 3.000 euros.