Un marco espectacular en la Bombonera para vivir otro encuentro entre Boca y River. Los dos equipos comenzaron el duelo cuidándose más de lo que atacaban. Ninguno quería dejar espacios para que el rival los aprovechara hasta que por izquierda Martínez empezó a construir el peligro para River. Con su impronta y juego, la claridad de la visita estaba en sus pies.
El conjunto de Gallardo fue contundente. Llegaron poco y concretaron. Sólo 20 minutos le bastaron al jugador mendocino para ser una de las figuras del partido más importante del fútbol argentino. Hasta su lesión en el posterior izquierdo Pity fue el mejor de su equipo y convirtió un golazo para abrir el marcador. Luego de ese tanto Boca Juniors equivocó el camino y se encontró con una defensa bien ordenada con los abanderados Maidana y Pinola.
En el segundo tiempo Boca comenzó mejor y llegó varias veces al arco defendido por Armani -quién terminó en el podio de los mejores rendimientos- hasta que Scocco hizo otro golazo. Con el dos a cero, el Xeneize se desordenó y entró en la desesperación. Ahí River manejó la pelota y los tiempos del juego.
Guillermo Barros Schelotto hizo cambios que no le dieron resultado y su grupo finalizó perdiendo bien el clásico con el equipo de Gallardo que llegó pocas veces demostrando efectividad en el estadio azul y oro.
Al finalizar el compromiso los jugadores millonarios se abrazaron en la mitad de la cancha para festejar. Mientras que los de Boca se fueron masticando bronca por la derrota ante su gente que cantó mucho durante todo el choque entre los clubes más importantes de nuestro país y el final los tuvo como protagonistas porque siguieron alentando a sus hombres.
La sonrisa de Martínez se dio en el vestuario visitante porque tuvo que seguir el trámite del segundo tiempo en las duchas. Pity jugó poco por su lesión muscular pero esos minutos fueron vitales para el triunfo. Él volvió a destacarse en un superclásico, eso se llama jerarquía.