6 de julio de 2014 - 00:00

El Parlamento cubano busca reactivar el agro, estancado tras 6 años de reformas

La falta de capacidad productiva obligará este año al gobierno de la isla a importar alimentos por U$S 2.000 millones.

El Parlamento cubano desarrollaba ayer su primera sesión ordinaria anual encabezada por el presidente Raúl Castro, para analizar la urgente necesidad de inversiones en la agricultura, que sigue estancada al cabo de seis años de reformas económicas.

Vestido con guayabera blanca, el gobernante cubano abrió a las 9 de la mañana hora local (10 en Argentina) la sesión del Parlamento de 612 diputados, que sólo se reúne dos veces al año.

El ministro de Agricultura, Gustavo Rodríguez, reconoció en la víspera ante una comisión parlamentaria “problemas en todas las esferas” en este sector, declarado “estratégico” por Raúl Castro y cuya incapacidad productiva obligará al gobierno a gastar este año 2.000 millones de dólares en importar alimentos, una alta factura para sus deprimidas arcas.

Además de la falta de inversiones, el ministro mencionó la existencia de “problemas subjetivos, como la práctica de métodos incorrectos de dirección y el exceso de personal indirecto a la producción”, así como “el predominio de un modelo de gestión que obvia los cambios del entorno económico de la nación”.

Las inversiones en el sector agroalimentario forman parte de las propuestas que el gobierno está promocionando a partir de la nueva Ley de Inversión Extranjera, que entró en vigor hace una semana.

La diputada Vilma Alvarado preguntó al ministro Rodríguez sobre los altos precios de los productos agrícolas, que se venden sin subsidio, lo que gravita sobre los salarios de los cubanos, de 20 dólares mensuales en promedio.

“El incremento de la producción y el perfeccionamiento del sistema de comercialización deberán contribuir gradualmente al descenso de los precios”, le respondió Rodríguez. Por su parte, el responsable de las reformas cubanas, Marino Murillo, descartó ante el pleno del Parlamento “medidas de choque” y alzas de precios con la unificación monetaria, proceso anunciado hace varios meses por el gobierno, que causa inquietud entre la población.

“No queremos que se tomen medidas de choque ni sea traumático para la población” el fin de la doble moneda, dijo Murillo, prometiendo que este proceso no causará alzas de precios ni afectará los ahorros en efectivo ni los depósitos bancarios de los cubanos.

En Cuba circulan desde hace dos décadas dos monedas, el peso cubano o CUP, en el que se pagan los salarios y los principales servicios, y el peso convertible o CUC, equivalente al dólar (25 CUP), que se usa en la compra de los productos y servicios liberados. La doble moneda genera crispación y desigualdad social, así como fuertes distorsiones en la economía.

Freno a la economía

La sesión parlamentaria -que debe culminar hoy- analizará también el freno de la economía en el primer semestre del año, cuando el Producto Bruto Interno (PBI) solo creció un 0,6%, y obligó al gobierno a reduir su meta anual de 2,2% a 1,4%, la tasa más baja desde 2009.

En setiembre de 2008 Raúl Castro comenzó a liberar la producción agropecuaria y a repartir en usufructo más de un millón de hectáreas de tierras estatales ociosas. Desde entonces, unos 140.000 campesinos recibieron 1,5 millón de ha, pero todavía existe un millón de ha ociosas, la sexta parte de las tierras cultivables de la isla

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