Se cumplieron esta semana (más precisamente el lunes 30 de julio) cuatro años desde la muerte de Julio Humberto Grondona y la verdad que con toda el agua que ha pasado bajo el puente en este tiempo en lo que a la dirigencia de AFA se refiere yo creo que cada día que pasa se lo extraña más.
Es verdad que Don Julio no tenía una foja de servicio intachable, pero al menos tenía una idea, un rumbo y, equivocado o no, lo mantenía y asumía las consecuencias. Hoy por hoy lo primero que nos pasa es que no sabemos quién maneja los destinos del fútbol nacional.
Hay una lucha feroz, entre la cúpula que integran Chiqui Tapia y Daniel Angelici, una dupla a la que se le suma Hugo Moyano, pero que hoy está más preocupado por sus problemas personales. En aquella repartija, River y San Lorenzo quedaron afuera, pero en las últimas horas ha habido un acercamiento.
Sin Grondona, los balances dejaron de cerrar sin objeciones y con un superávit que no era tal. De hecho el primero sin su firma dio en rojo, pero se equilibró con la plata que llegó desde la FIFA por la participación de la selección argentina en el Mundial de Brasil.
Los demás fueron siempre deficitarios y con cifras siderales. Los clubes tenían una deuda consolidada de más de 1.000 millones y todo parecía incobrable. En este sentido, la dirigencia se puso firme y se consiguió que el que no pagaba, no incorporaba.
Hoy los clubes van cumpliendo con el plan de pagos que asumieron y que se cobra con el 15 por ciento mensual sobre la cuota de derechos televisivos, más otros accesorios si el moroso participaba del mercado de pases: el doble si sumaban dos futbolistas y un 20 extra por más de cuatro.
Pero en lo que no ha habido una línea es en la política a seguir en el caso de las competencias. Primero se dio un paso con la desaparición de los torneos Federales B y C, a lo que se sumaba la Primera D de AFA.
Aunque ahora se da marcha atrás y se decide que la D continuará y después de que se anunció que la Primera B Nacional no iba a tener descensos y se desechó, más de una vez, que se dividiera la segunda categoría del fútbol argentino entre los del Interior y los de la Metropolitana, se volvió todo a fojas cero. Los clubes de Primera pusieron el grito en el cielo y entonces, habrá dos descensos y la división ya es un hecho para la temporada 2019.
De esta manera los campeonatos postergarán su inicio: la Segunda División comenzará el 25 de agosto, mientras que Primera B y C lo harían el 18.
Idas y vueltas constantes. Cómo pasó con el cuerpo técnico del equipo nacional. Mientras todos los equipos que jugaron el Mundial ya definieron su futuro, Argentina sigue siendo una caja de Pandora.
Pasamos de la continuidad de Jorge Sampaoli a la decisión de que el “pelado” fuera a dirigir el Sub 20 a España y ahora a que Lionel Scaloni (se lo llamó de urgencia para hacerse cargo del plantel que está en L’Alcudia) sea quien vaya a conducir a la selección mayor en los próximos amistosos.
Pero hay más noticias para este boletín. Resulta que ahora, con el aval de Mauricio Macri, se vuelve a la carga con el proyecto de convertir a los clubes en sociedad anónimas copiando el modelo europeo. Angelici hace lobby para ello y, por ahora, Tapia se resiste,
Esta idea, la que fue desechada en otras épocas, sería un nuevo golpe a las instituciones y con él a la comunidad que le dan vida a esos clubes. Es una privatización del fútbol, más allá de que muchos no quieran aceptarlo.
Esta sería una de las pocas coincidencias entre Grondona y Tapia es que ambos llegaron de la mano de clubes del ascenso y el Interior y por eso siempre se defendió la “federalización”,
Demasiados desaciertos para poco tiempo. La verdad, que en este caso, podríamos decir que el cambio ha sido no positivo.