El ex comandante guerrillero Salvador Sánchez Cerén, de 69 años, juró ayer como nuevo presidente de El Salvador y se comprometió a mantener un diálogo para afrontar la inseguridad y hacer crecer la economía, para lo que recibió el beneplácito de la oposición.
Sánchez Cerén recibió la banda presidencial por parte del presidente del Congreso, Sigfrido Reyes, en una sesión solemne en el anfiteatro de la Feria Internacional, en el sector oeste de San Salvador, donde recibió la ovación de los presentes que coreaban "Sí se pudo".
"Después de largos años de lucha por la justicia y la democracia en mi país, recibo con humildad y profundo respeto la banda presidencial, la recibo con el compromiso de ejercer la presidencia para todos los salvadoreños", destacó el nuevo mandatario en su discurso, en el que también prometió gobernar "con austeridad".
El ex guerrillero se convirtió así en el segundo presidente de izquierda que gobierna El Salvador en forma consecutiva, tras el ahora ex presidente Mauricio Funes que, impulsado por el izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), puso fin en 2009 a 20 años de gobiernos de derecha. Sánchez Cerén, que prometió una gestión de permanente diálogo y llamó "a la unidad" de todo el país, será acompañado en la vicepresidencia por Oscar Ortiz, otro ex jefe guerrillero.
El discurso inaugural del mandatario fue celebrado por la derecha y la cúpula empresarial. "Fue un discurso bastante conciliador, lo aplaudimos", declaró el presidente del principal partido opositor, Alianza Republicana Nacionalista (Arena). Para el ex presidente Antonio Saca (2004-2009), fue "alentador" escuchar el compromiso del gobernante a mantener un diálogo y abogó porque "todos empujemos la carreta". El nuevo presidente dijo que afrontar la inseguridad y reactivar la debilitada economía son los retos que le demandan una atención inmediata.