30 de julio de 2015 - 00:00

El dentista que mató al león más famoso ya tenía condenas por caza ilegal

Walter Palmer (55) pagó U$S 50.000 para el safari en Zimbawe en que ultimó a Cecil con arco y flecha y luego un tiro de gracia.

El dentista estadounidense que mató al querido león Cecil en Zimbawe es un coleccionista de trofeos de cacería que ya tiene una condena por caza furtiva en Estados Unidos.

Walter Palmer, de 55 años, se jacta de ser un maestro del arco y la flecha, que ni siquiera lleva un arma de fuego como reaseguro cuando está detrás una gran presa. En una nota periodística, el propio Palmer cuenta que aprendió a disparar a los 5 años y que ha matado a todos los 29 trofeos animales reconocidos por el grupo de cazadores de arco y flecha “Pope and Young”, menos uno. Dice que es capaz de acertar en un naipe con su arco desde 100 metros de distancia.

El martes, una ONG denunció la muerte, a manos de Palmer, de este león semidomesticado, tranquilo y majestuoso que era símbolo del parque nacional de Hwange.

Ayer, dos zimbawenses comparecieron ante la justicia de su país acusados de caza furtiva por haber organizado el safari.

En 2006, en EEUU, Palmer disparó ilegalmente a un oso negro fuera del área designada de cacería. Fue condenado por mentir a las autoridades federales sobre el lugar de la matanza y pasó un año en libertad condicional tras pagar una multa de 3.000 dólares.

Su botín incluye 43 animales, entre ellos un oso polar, un puma, un elefante y otro león africano, según los registros del club obtenidos por el diario Minneapolis Star Tribune.

El león Cecil fue atraído fuera de los límites del parque Hwange con una carnada y luego atacado con arco y flecha. Pero la flecha sólo lo hirió. Pasaron 40 horas antes de que Palmer y su guía encontraran a su presa y le dieran el golpe final con un arma de fuego. Palmer pagó 50.000 dólares a Theo Bronkhorst y Honest Ndlovu -los dos inculpados locales- por esta expedición.

Pocas horas después de que se extendiera la noticia el martes, las redes sociales de Palmer estaban inundadas de ataques y amenazas.
La cuenta de Facebook de su consultorio dental en Minneapolis, Minnesota, estaba cancelada y su página de internet sufría constantes cortes.

Además, su cuenta de Twitter estaba hackeada, llena de imágenes de las películas “El rey león”. Ayer, una petición on line exigía justicia para Cecil, con más de 400.000 firmas. También se armó un improvisado altar en la salida del consultorio de Palmer, donde los críticos llevaban muñecos de peluche y flores en memoria de Cecil.

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