En un escenario signado por la desaceleración de la inflación y la reconfiguración de los modelos de negocios en la Argentina, el fin de la remarcación constante de precios dejó al descubierto las fallas estructurales del sistema productivo. En diálogo con Los Andes, el economista Marcos Ayerra —expresidente de la CNV y exsecretario de PyMEs de la Nación— analizó las claves de su nuevo libro, Parásitos de la Argentina, donde desentrama los componentes del denominado "costo argentino" y explica por qué la estabilidad monetaria hace crujir a las empresas que no logran adaptarse a las nuevas reglas del juego.
En su obra, Ayerra describe la existencia de un “feroz enemigo” que paraliza el desarrollo productivo y que denomina el “costo argentino”. Se trata de un “andamiaje parasitario que fue construido sigilosamente por un grupo de argentinos para abusar de otros argentinos. Estos parásitos están muy organizados para seguir viviendo del esfuerzo de sus compatriotas”, sintetiza en las páginas iniciales de su trabajo.
El fin de la inflación como velo de las ineficiencias
—El libro parte de la idea de que bajar la inflación resuelve por sí solo los problemas de la economía argentina, pero en realidad plantea que deja expuesto el "costo argentino". ¿Qué estamos viendo ahora que antes la inflación ocultaba?
—Bajar la inflación es algo intrínsecamente positivo y justo, porque la inflación genera pobreza. Sin embargo, al resolver ese problema, surgen nuevos desafíos. La inflación ocultaba muchas ineficiencias e injusticias. Durante los períodos de alta inflación, el principal desafío de las empresas era subir los precios; ante cualquier problema de costos o de gestión, la respuesta era remarcar. El perjudicado siempre era el consumidor, y eso generaba un círculo de empobrecimiento.
Al erradicar la inflación, esa posibilidad desaparece: ya no se puede trasladar el problema al consumidor. Ahí es donde emerge el verdadero obstáculo, que es el costo argentino. Lo positivo de este cambio de paradigma es que alinea los intereses: el empresario necesita bajar costos para ser competitivo, invertir y subsistir, mientras que el consumidor busca precios más accesibles. Hoy existe un desafío claro y una alineación de objetivos.
—En su obra sostiene que hay sectores que "extrañan" la inflación. ¿Qué modelos de negocio funcionaban en ese contexto y hoy muestran sus debilidades?
—Prácticamente casi todos los sectores se ven afectados, pero el comercio fue uno de los que más se beneficiaba. Antes, la lógica comercial consistía en acopiar stock, postergar el pago a proveedores y esperar a que la inflación valorizara la mercadería para venderla a mayor precio. Hoy, con inflación baja, el stock genera un costo financiero elevado y obliga a trabajar con estructuras más eficientes.
A la industria le ocurre algo similar. Muchas veces, por la dinámica propia del país, los empresarios debieron asumir costos estructurales ajenos a su gestión, a los que denomino "parásitos". Anteriormente, el industrial trasladaba el costo de este ecosistema al precio final; hoy, al no poder hacerlo, se convierte en uno de los sectores más ajustados. La baja de inflación hace crujir a todas las estructuras de negocios.
Los siete parásitos del "costo argentino"
—Sin la inflación como cobertura, ¿cuáles son hoy los verdaderos problemas de competitividad que enfrentan las empresas?
—Son los componentes del ecosistema parasitario que impacta especialmente a las PyMEs:
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La industria del juicio (o mafia judicial): Un litigio laboral desmedido puede no afectar dramáticamente a una gran corporación, pero destruye a una PyME de pocos empleados. En lugares como Mendoza existen sistemas de conciliación previa muy eficientes, pero no es la realidad de todo el país.
Los excesos gremiales: Estructuras que han mantenido sus cajas y tienen la capacidad de perjudicar la operativa de una empresa mediante bloqueos u otras medidas coercitivas.
La presión impositiva y tasas municipales: Un entramado fiscal asfixiante presente en todos los niveles del Estado (Nación, provincias y municipios).
Regulaciones burocráticas: Excesos normativos que entorpecen la actividad productiva y abren la puerta a la corrupción.
Prebendas y regímenes especiales: Privilegios otorgados a determinados sectores o regiones que terminan costándole caro al consumidor final.
Informalidad: Una competencia desleal para quien cumple con sus obligaciones fiscales, además de insostenible para el sistema previsional cuando un alto porcentaje de la fuerza laboral no aporta.
Corrupción: El factor transversal que tolera la existencia de los demás vicios y alimenta la captura de renta a costa de la sociedad.
Perspectivas económicas y el desafío del crecimiento
—¿Cómo evalúa el escenario económico de cara a los próximos años?
—El rumbo de ordenar las cuentas fiscales, reducir la inflación, desarmar protecciones distorsivas e integrarse al mundo es el correcto. Sin embargo, el desafío estructural es enorme. Hoy vemos que a la economía le cuesta despegar con fuerza. La analogía adecuada es la de un organismo afectado por parásitos: conserva la capacidad de funcionar, pero pierde vitalidad constantemente.
Propongo abordar esto como una "batalla de sanación". Si no reducimos el costo argentino, la energía para el crecimiento sostenible se la seguirán consumiendo estas ineficiencias estructurales. Soy optimista respecto al futuro del país, pero debemos ser conscientes de que exige afrontar un proceso de transformación complejo.
—¿A quién está dirigido el libro y qué busca generar en el lector?
—Busco transmitir una idea y generar un cambio de mentalidad. Es fundamental construir un frente común entre consumidores, jóvenes, jubilados y empresarios, donde el 99% son PyMEs. Reducir el costo argentino no es una tarea que deba esperarse únicamente de los gobiernos; requiere de la activación de la sociedad civil y del sector privado.
En Argentina hay una proporción de empresas por habitante significativamente menor que en otros países desarrollados. Hay un potencial enorme de proyectos por nacer y jóvenes con ganas de desarrollarse en el país; el objetivo del libro es convocar a esa transformación desde el sector privado y de manera inmediata.