Un año con marcado equilibrio fue 1974 para el deporte en general. En materia futbolística la demostración técnica continúo tibia, salvándose algunos elencos de la crítica adversa gracias a la solidez de sus componentes y al esfuerzo para equipararse a los de mayor calidad.
En el orden local, Gimnasia y Esgrima se clasificó campeón y luego obtuvo el torneo reducido para determinar el representante mendocino en el Nacional de 1975.
Su regularidad lo llevó entonces a esas conquistas como lógica consecuencia. Godoy Cruz se acreditó un importante triunfo al lograr el derecho de ingresar al Nacional 1974 tras vencer en la rueda inicial del campeonato de la Liga Mendocina.
San Martín, en el torneo de mayor predicamento, alcanzó un óptimo desempeño si se tienen en cuenta factores adversos como es jugar simultáneamente en dos certámenes oficiales.
No obstante, salió airoso del compromiso, logrando el porcentaje necesario para ingresar en el Regional próximo. Cumplió encuentros realmente notables venciendo a Independiente, Vélez y Huracán en la rueda inicial y sendos empates con los dos últimos en la segunda. La improvisación trajo el fracaso en Godoy Cruz y Huracán, de San Rafael.
En boxeo rentado no hubo mayores progresos, notándose en cambio un estancamiento general. Pero sí se alcanzó brillo en el pugilismo aficionado.
Varios campeones en el torneo "Ignacio Rucci" explican promesas y Mendoza, entonces, puede estar tranquila. Empero, debe trabajarse con intensidad y de continuo, para que todo marcha a pedir de Boca. A Peico Agüero, Cirujano Ortiz, Corro y González habrá que emularlos mediante la tarea firme y permanente.
En el deporte netamente aficionado hubo interesantes resultados notándose progresos en rugby, acicateada esta disciplina por los triunfos de 1973, hóckey sobre césped, básquetbol, vóleibol, pesas, natación, yudo, golf, etc.
No cabe el mismo calificativo para el hockey sobre patines cuya decadencia deteriora en gran manera los laureles alcanzados en años memorables.
Habrá que tomar el toro por las astas y volver a la huella que tanto costó construir. Las rencillas concluyen por dejar señales como las que se ven en estos momentos.
El ciclismo también se halla en un estancamiento notorio en sus divisiones superiores. En el medio inferior en cambio, puede atisbarse algún futuro promisorio. No obstante, no alcanza para promediar el problema de ascensos firmes. Las dificultades surgidas este año en cuanto a cuestiones de privilegio fueron motivos terminantes del eclipse que paulatinamente se va disipando.
Una cuestión fundamental para la promoción del deporte se apreció en los Juegos Infantiles "Evita" y juveniles "Hombre nuevo" que movilizaron a 30.000 niños en la provincia. Un acicate para el futuro deportivo.
El agregado -Hombre Nuevo- sirvió para efectivizar la necesidad de impulsar a los jóvenes inactivos deportivamente por razones que no hace falta analizar y que caen por su propio peso: la inercia de los dirigentes para traer valores en ciernes que se pierden en la nada. Los juegos aludidos, entre otras cosas importantes, son un alerta para rescatar elementos de real capacidad.
En el orden internacional, Vilas y Monzón fueron figuras de relieve que dieron vigor al deporte argentino, no así el fútbol que careció de capacidad para afrontar con altura el Mundial. Un fracaso que habrá que salvar a toda costa en el próximo torneo a realizarse en nuestro país y donde Mendoza será subsede. En boxeo, un nuevo campeón mundial: Víctor Galíndez.