El ejército egipcio avaló ayer la candidatura presidencial de su líder, Abdel Fatah al Sisi, el artífice de la destitución en julio del presidente islamista Mohamed Mursi, al que pidió que responda a la "llamada del pueblo" para presentarse a las elecciones.
El llamamiento del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, retransmitido en televisión entre dos reportajes alabando la figura de Al Sisi, confirma las ambiciones del nuevo hombre fuerte de el país.
El domingo, Adli Mansur, nombrado por Al Sisi presidente interino tras el derrocamiento de Mursi el pasado 3 de julio, puso la primera piedra en su ascensión al anunciar que las elecciones presidenciales se celebrarán en un plazo de tres meses, antes de las legislativas.
Según los expertos, este calendario facilita la ascensión de Al Sisi, el hombre más popular del país, que podría conseguir luego una mayoría en el Parlamento.
Ayer, Mansur nombró mariscal a Al Sisi y pocas horas después la alta comandancia del ejército dijo en un comunicado que "la confianza popular al mariscal Sisi es una llamada a la que hay que responder".
Un alto responsable militar aseguró que Al Sisi dejará dentro de pocos días sus funciones en el ejército, que le impedirían presentarse a las presidenciales, según la Constitución. Luego pondrá en marcha un programa para "unir al pueblo, restaurar la seguridad y la posición internacional de Egipto", según el responsable.
Egipto está paralizado desde hace tres años por la crisis política y la violencia, con atentados casi a diario contras las fuerzas de seguridad y con una dura represión del ejército contra los partidarios de Mursi, que ha dejado más de mil muertos. Además ha caído en picada la llegada de turistas al país, una de las principales fuentes de su economía.