Un reciente informe publicado por el Washington Post sostiene que las dos preocupaciones más importantes que tiene en el corto plazo la industria del vino estadounidense son: mano de obra para la vendimia y aumentar el consumo.
Un reciente informe publicado por el Washington Post sostiene que las dos preocupaciones más importantes que tiene en el corto plazo la industria del vino estadounidense son: mano de obra para la vendimia y aumentar el consumo.
El informe anual del Silicon Valley Bank llamado “State of the Wine Industry 2017#, destaca que “con la agenda de la nueva administración federal -Trump- para los primeros 100 días, posiblemente incluyendo la deportación, creemos que la oferta y los costos de la mano de obra agrícola serán una preocupación muy importante durante 2017".
El diario señala que en diciembre pasado la bodega del hijo de Donald Trump, Eric, que se ubica en Virginia, solicitó seis visas H2 para que los trabajadores de temporada pudieran realizar legalmente su trabajo.
"Cualquier industria dependiente de trabajadores extranjeros para la temporada, legales o no, estará atenta a lo que decida Washington sobre el tema de la inmigración. Así veremos si las políticas de la nueva administración aumentan los costos laborales y, en última instancia, los precios del vino”, destaca el reporte.
Pero la gran preocupación del informe está planteada alrededor del consumidor y allí señala que es de esperar que el consumo siga en baja “los baby boomers son la generación que alimentó el auge del vino de los Estados Unidos. Pero los boomers se están jubilando y presumiblemente gastarán menos en vino”.
El reporte estima que lo millennials son un grupo grande pero que están interesados también en otras bebidas como la cerveza y cócteles.
El cambio generacional se desarrollará de diversas maneras, según el informe.
Las ventas de vino en restaurantes disminuirán, “los consumidores no quieren pagar los márgenes que imponen los restaurantes al vino, saben que pueden comprar esa misma botella en una vinoteca por menos dinero, por lo que en el restaurante son más propensos a satisfacer sus necesidades de consumo a partir de una cerveza, un cóctel o una copa de vino con la cena”.
El reporte destaca que los nuevos consumidores son más propensos a probar vinos de diferentes países, algo que beneficiaría a Argentina.
“Si bien los boomers favorecieron a los vinos de California, los millennials son receptivos a los vinos de alrededor del mundo”, destaca el informe.
Y agrega: “El cabernet sigue siendo el rey del crecimiento varietal en el rango de precios de $ 11 a $ 14,99, los blends tintos vienen en segundo lugar”.
El informe explica los grandes productores están fogoneando el crecimiento de la categoría “blends tintos”, porque “a las grandes empresas vitícolas que dominan la producción ese tipo de vinos les brinda una enorme libertad para sustituir un varietal por otro en caso de haya altos precios, así pueden mantener la calidad general y la rentabilidad”.
Más de 8 mil bodegas
Datos publicados por el Observatorio Vitivinícola Argentino indican que en Estados Unidos existen unas 8.702 bodegas. Los Estados que concentran la mayoría de estos establecimientos son: California (4.054), Washington (718), Oregón (689), Nueva York (367) y Virginia (262), entre otros.
Se calcula que sólo el 40% de los adultos consumen vino, de ellos 57% son mujeres y 43% varones. En total ese mercado tiene un consumo per cápita de 11,9 litros (año 2014). De las ventas 46,3% es vino tinto, 44,3% blanco y 4% rosado.
Si bien Estados Unidos no es un gran exportador de vino, ya que se consume en el país casi todo lo que se produce, en 2015 el país exportó 51,2 millones de cajas de 9 litros totales.