23 de septiembre de 2026 - 00:00

El aún incierto destino de Venezuela

La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela, que pertenece a Naciones Unidas, informó que. pese a los cambios políticos provocados por Donald Trump, el aparato represivo del Estado que caracterizó al chavismo se mantiene activo. Entre otras consideraciones los autores del informe indicaron que los grupos civiles armados, conocidos como “colectivos”, siguen operando y que la impunidad persiste.

Luego de ocho meses del secuestro y consecuente destitución de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela por parte de fuerzas militares de Estados Unidos, la situación política y social en ese país caribeño sigue preocupando en el plano internacional.

En efecto, la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela, que pertenece a Naciones Unidas, informó que pese a los cambios políticos que determinaron la constitución de un gobierno provisional, que conduce la exvicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez (ahora Presidenta Encargada), el aparato represivo del Estado que caracterizó durante largo tiempo al chavismo se mantiene activo pese a la reducción de detenciones prolongadas dispuesta tras la acción estadounidense de enero.

Entre otras consideraciones los autores del informe indicaron que los grupos civiles armados, conocidos como “colectivos”, siguen operando y que la impunidad persiste ante la falta de reformas estructurales que garanticen cambios o rendición de cuentas.

Demás está señalar que en dicho contexto la situación social y el nivel económico de los venezolanos en general no repunta, a lo que se le debe añadir el drama social y los problemas de infraestructura generados por los últimos terremotos, que dañaron seriamente a amplias zonas pobladas y dejaron un número elevadísimo de víctimas fatales y heridos.

Todo lo descripto resulta llamativo si se tiene en cuenta el tutelaje ejercido por Estados Unidos luego de arrestar a Maduro para llevarlo a tribunales que lo juzgarán por narcotráfico. La política y la economía quedaron bajo el control de Washington con el consentimiento de las provisionales autoridades venezolanas, sin mayor apuro para que la transición de facto impuesta derive en la esperada y necesaria salida democrática luego de años de dramática dictadura.

Fueron firmados acuerdos para la exploración y explotación de áreas de petróleo y minería como parte de la estrategia estadounidense de buscar que Occidente complemente a Oriente Medio como fuente de recursos. Y no mucho más.

Si bien resulta razonable que las exportaciones de crudo y sus ingresos se administren a través de cuentas en EEUU para terminar con las fuentes de financiamiento del chavismo, debería trascender una clara predisposición del gobierno de Donald Trump que asegure que Venezuela no tenga con el tiempo una dependencia de corte colonial.

El actual contexto lleva a imaginar un lógico acercamiento entre los dirigentes del chavismo residual y la oposición tradicional para transitar un sendero que conduzca, por fin, a elecciones libres, terminando con el fraude recurrente de la dictadura. El Parlamento, la Justicia y demás organismos institucionales se fueron sometiendo durante años al poder absolutista.

Solamente de esa forma Venezuela podrá salir de su decadencia, para volver a mostrar al mundo su capacidad económica y un nivel cultural y profesional reconocidos en muchas partes.

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