En medio de la caída del consumo y de la batalla por sostener las ventas, Quilmes apuesta por segmentos en crecimiento con los que busca generar un consumo incremental. Cervezas sin alcohol, sin gluten, con pomelo o limón y en envases de distintos tamaños forman parte de una estrategia que apunta tanto a captar nuevos consumidores como a sumar ocasiones de consumo.
El plan viene acompañado de inversiones. La compañía destinó US$ 3 millones a su planta de Zárate y al desarrollo de nuevas tecnologías de elaboración, que se suman a otros US$ 3 millones invertidos en 2024 para incorporar una unidad de desalcoholización que permite desarollar sus marcas Corona, Quilmes y Stella Artois sin alcohol.
Los resultados comienzan a reflejarse en algunos indicadores. En Argentina, una de cada diez cervezas Corona que se consumen corresponde a su versión sin alcohol. Además, desde enero de 2024, el segmento de cervezas 0.0 triplicó su participación y actualmente representa el 68% de las opciones sin alcohol dentro del universo de bebidas alcohólicas, según datos difundidos por la compañía.
Gonzalo Fagioli, vicepresidente de Asuntos Corporativos y Legales de Cervecería y Maltería Quilmes, explicó a Los Andes que el objetivo no es necesariamente reemplazar el consumo de cerveza tradicional, sino sumar nuevas oportunidades.
"Vemos que es incremental. Son consumidores de cerveza tradicionales que eligen una cerveza en una ocasión donde antes no la tomaban y hoy la pueden incorporar", señaló el ejecutivo.
La cerveza sin alcohol, el segmento que más expectativas genera
La apuesta por las variedades sin alcohol responde a un cambio en las preferencias de los consumidores, pero también a los avances tecnológicos que permitieron mejorar significativamente el sabor de estos productos.
Según estudios propios de Quilmes, seis de cada diez consumidores habituales de cerveza en Argentina ya probaron una versión sin alcohol. Otro dato resulta relevante para entender el fenómeno: el 85% de quienes eligen estas alternativas también consume cervezas tradicionales.
Desde la compañía identifican un comportamiento al que denominan consumo "cebra": consumidores que alternan entre variedades con y sin alcohol según el momento del día o la ocasión social.
Fagioli consideró que esta tendencia tiene un importante potencial de crecimiento y destacó que la evolución tecnológica fue determinante para acercar ambos productos.
"Las nuevas tecnologías y los nuevos perfiles de cervezas hacen que la diferencia entre una cerveza tradicional y una cerveza cero cero sea casi imperceptible", explicó.
"Hoy vemos un desarrollo de la categoría increíble. Stella, Corona y Quilmes están creciendo, y los consumidores las eligen para esas ocasiones donde quieren tomar una cerveza y no quieren tomar alcohol", sostuvo Fagioli.
Las expectativas no se limitan al mercado argentino. A escala global, las variedades sin alcohol o de bajo contenido alcohólico representan entre el 6% y el 7% del volumen cervecero de AB InBev.
Con una inversión de US$ 6 millones, Quilmes impulsa la innovación en su planta de Zárate para desarrollar nuevas variedades y ampliar las ocasiones de consumo.
Cervezas dulces: la sorpresa en las ventas
Otro de los segmentos en los que Quilmes está encontrando oportunidades es el de las cervezas dulces y saborizadas. La compañía incorporó nuevas recetas. Una de las novedades es Brahma FT, una cerveza con notas de pomelo y limón y una graduación alcohólica de 2,5%. A esta propuesta se suma Flying Fish, una marca nacida en Sudáfrica que actualmente tiene presencia en más de 20 países.
La respuesta del mercado sorprendió incluso a la propia compañía. "Fue un éxito de ventas. Nos quedamos rápidamente sorprendidos porque los clientes pedían más y la vendían toda. La que pedían era siempre insuficiente", relató Fagioli.
Para el ejecutivo, la recepción de estos productos demuestra la versatilidad de la cerveza para adaptarse a nuevos gustos. El consumidor, explicó, se vuelve cada vez más exigente y busca recetas que respondan a sus preferencias.
"La cerveza dulce es una nueva alternativa para esos consumidores a los que les gustan experiencias de productos más dulces. Funciona muy bien", aseguró.
La diversificación también incluye las cervezas libres de gluten, un segmento para el que la empresa desarrolló capacidades productivas específicas. La primera propuesta dentro de esta categoría fue Michelob Ultra, a la que posteriormente se sumó Stella Artois Pure Gold, la segunda alternativa sin gluten de la compañía.
Durante la visita a la cervecería de Zárate, Quilmes presentó las inversiones y nuevas tecnologías destinadas a ampliar su producción de cervezas sin alcohol, sin gluten y saborizadas.
Latas más grandes y más chicas: la batalla por el precio
En una economía en retracción todos batallan por tratar de ganar en el bolsillo del consumidor, es decir, ganar la batalla por el precio. Una de las apuestas es la lata de 710 mililitros, que la compañía incorporó a todas sus marcas. También avanzó con presentaciones individuales de 269 mililitros, pensadas para ofrecer un menor precio de entrada.
Según Fagioli, la estrategia combina practicidad y accesibilidad económica. "Lo que hicimos fue lanzar las cervezas de 710 en todas las marcas para que el consumidor tenga un punto de precio más accesible en valor por contenido, una propuesta de valor que sea buena", explicó.
El ejecutivo agregó que las latas de 269 mililitros permiten ofrecer una alternativa a un precio muy accesible, mientras que los envases de mayor tamaño responden a consumidores que buscan practicidad y una buena relación entre precio y cantidad.