El acceso al capital no depende únicamente de la riqueza geológica de un yacimiento. Ambas patas son clave para el desarrollo de un proyecto minero, pero no son las únicas. Así lo plantearon en la primera jornada del taller de dos días organizado por el Programa de Gestión de la Industria Minera (MIMP) de la Universidad de Toronto, junto con The Andean Bridge en la Universidad Torcuatto Di Tella.
Uno de los planteos destacados fue la relación con las comunidades, la disponibilidad de agua, la gestión ambiental y la planificación del cierre como factores que pueden determinar la viabilidad de una inversión minera. Los especialistas de la Universidad de Toronto y referentes del mercado financiero internacional advirtieron sobre la importancia de anticipar estos riesgos para evitar demoras, sobrecostos y dificultades para conseguir financiamiento.
Esto porque una cosa va de la mano de la otra. Sin consenso social o ambiental será difícil que los capitales quieran ser parte de los proyectos en danza más allá de que estén al día con todas las regulaciones necesarias. Lawrence Devon Smith y George McIsaac, ambos adjunct professor, Mining Industry Management Program (MIMP) University of Toronto y Kamran Esmaeili -director, Mining Industry Management Program University of Toronto ofrecieron un panorama vasto.
Los expertos coincidieron en que el desarrollo de una mina requiere mucho más que identificar un recurso mineral. La calidad de la información geológica, la licencia social y las garantías ambientales forman parte de una evaluación integral que los inversores y prestamistas observan cada vez con mayor atención. De hecho, Esmaeli alertó que muchas empresas buscan abrir nuevos proyectos para poder realizar los cierres como corresponde.
Programa de Gestión de minería de la Universidad de Toronto, junto con The Andean Bridge en la Universidad Torcuatto Di Tella
Tanto la última parte como los retrasos iniciales están dentro de la planeación financiera, del ciclo de la mina porque determina la viabilidad del negocio. La ESG son las siglas en inglés de Environmental, Social, and Governance (en español: Ambiental, Social y Gobernanza, o ASG) es un conjunto de estándares y criterios. Las empresas y los inversores los utilizan para medir el impacto ético, la sostenibilidad y la responsabilidad de una organización más allá de sus ganancias financieras
La licencia social como condición para invertir
Guillaume Légaré, responsable para América del Sur de la Bolsa de Toronto (TSX) y TSX Venture Exchange, destacó la importancia de considerar los riesgos sociales al evaluar un proyecto. La valoración de una iniciativa minera no puede limitarse a su potencial económico si se desconocen los posibles conflictos con las comunidades cercanas. Las dificultades en las relaciones con la población pueden derivar en el rechazo al proyecto y comprometer su desarrollo.
Por eso, conocer el territorio, comprender las preocupaciones de sus habitantes y construir vínculos de confianza son aspectos centrales para avanzar. En la misma línea, el director del programa MIMP, puso el foco en la necesidad de integrar a la comunidad y atender cuestiones como el acceso al agua, la disponibilidad de capital y la prevención de factores que puedan retrasar las operaciones.
“La licencia social no es un trámite que se obtiene una sola vez sino una relación que debe sostenerse durante las distintas etapas de la vida de una mina”, destacaron los referentes. Una gestión deficiente puede generar demoras que eleven los costos y posterguen el momento en que el proyecto comienza a producir ingresos. Lo mismo sucede con la transparencia sobre el recurso del agua, lo que incidirá al momento del financiamiento.
La gestión del agua
La disponibilidad y la gestión del agua aparecen entre los aspectos que deben evaluarse desde las primeras etapas. En particular, los proyectos de litio en salares presentan desafíos hidrogeológicos: comprender cómo se comporta el depósito y cómo responde el sistema ante el bombeo resulta fundamental para estimar la evolución de la operación.
A esto se suman las exigencias de procesamiento y las características particulares de cada mineral, que pueden incidir en los costos y en los plazos necesarios para alcanzar una producción estable. “Para los inversores, estos factores se traducen en riesgos concretos y cada demora puede aumentar las necesidades de financiamiento y postergar los ingresos previstos”, advirtieron.
No hay que perder de vista que en proyectos de alta escala como los mineros, cada retraso mensual puede representar costos adicionales de millones de dólares. Por eso, la evaluación financiera no se limita a determinar cuánto mineral contiene un yacimiento o cuál podría ser su precio de venta.
También considera si la empresa podrá gestionar los riesgos técnicos, ambientales y sociales sin que estos comprometan el cronograma y el presupuesto. Así, los proyectos deben desarrollar protocolos de aseguramiento y control de calidad, que pueden ser auditados La solidez de esa información es fundamental para que los inversores puedan evaluar el potencial del emprendimiento con una base técnica consistente.
El cierre también se financia desde el comienzo
Otro de los puntos centrales que se plantearon durante la capacitación y que no siempre se piensa desde afuera fue la planificación del cierre. Lawrence Devon Smith, profesor adjunto del MIMP, sostuvo que esta etapa debe contemplarse desde el inicio del proyecto para reducir riesgos financieros, prevenir daños ambientales y anticipar las consecuencias sociales del fin de las operaciones.
El cierre implica, entre otros, costos de demolición y retiro de infraestructura, gestión de relaves y rocas estériles, control de posibles deslizamientos y recuperación del área intervenida. También requiere definir qué sucederá con las comunidades cuando desaparezcan los puestos de trabajo y la actividad económica vinculada con la mina.
La planificación puede incluir cierres progresivos que permitan reducir riesgos y distribuir las tareas a lo largo de la vida útil de la explotación, en lugar de concentrar todas las obligaciones al final. “Desde la perspectiva financiera, este aspecto adquiere cada vez más relevancia”, detalló Derek Chubb, LAC Mining Industry Leader. El profesional expresó que el cierre y la etapa posterior a la operación forman parte de una discusión creciente sobre el legado de la minería y las responsabilidades que deben asumir las empresas.
De este modo, la viabilidad de una inversión minera depende de una gestión integral: recursos bien estimados, agua, vínculos sólidos con las comunidades, financiamiento suficiente y previsión de los costos ambientales y sociales hasta después del cierre. Estos elementos no son cuestiones secundarias, sino condiciones que pueden definir si un proyecto logra avanzar desde la exploración hasta la producción.