23 de octubre de 2026 - 12:42

Minerales críticos: por qué a la Argentina no le alcanza con tener los yacimientos

El programa de la industria minera de la Universidad de Toronto habló sobre minerales críticos. Desafíos geológicas e institucionales para la Argentina.

Los minerales críticos no llevan ese nombre porque vayan a agotarse en el corto o mediano plazo sino porque son estratégicos y su oferta puede no crecer al mismo ritmo de la demanda. Así lo explicó Kamran Esmaeili, director Mining Industry Management Program University of Toronto. Su disertación “Minerales críticos y riesgos específicos” se realizó en el marco del programa de Gestión de la Industria Minera (MIMP) de la Universidad de Toronto, junto con The Andean Bridge en la Universidad Torcuato Di Tella.

El profesional explicó los motivos por los que países como Canadá y Estados Unidos arman sus propias listas de yacimientos de minerales críticos. Las diferencias entre esas listas reflejan, en buena medida, las necesidades industriales y estratégicas de cada economía. El problema, explicó Kamran Esmaeili se encuentra en que la demanda de algunos de estos minerales crece más rápido que la capacidad de generar nueva oferta.

En línea, sumó que el desafío para la Argentina no finaliza al encontrar un yacimiento sino en poder desarrollarlo, procesarlo y convertirlo en una producción estables. Aquí no solo influye el financiamiento sino el cálculo de costos así como la estabilidad económica e institucional de las regiones.

El referente de la Universidad de Toronto expresó que los minerales críticos se convirtieron en una pieza estratégica para las economías que buscan asegurar el abastecimiento de materias primas clave para sus industrias. Así, no es que sean escasos en términos geológicos sino que son importantes dado su valor económico y estratégico y, sobre todo, por el riesgo de que su suministro se interrumpa.

“Encontrar un recurso, convertirlo en un proyecto minero y llevarlo hasta una producción comercial requiere años”, recordó el especialista. En promedio son más de 11 años. Mientras tanto, las necesidades de las industrias pueden crecer a una velocidad mucho mayor. La restricción, además, puede aparecer en distintos puntos de la cadena de valor: desde la exploración y la minería hasta el procesamiento.

En muchos casos, los mayores obstáculos aparecen justamente en las etapas posteriores a la extracción, cuando los costos y las dificultades técnicas pueden determinar si un proyecto llega o no a ser viable. Un dato interesante que surgió en el contexto de la capacitación de la Universidad de Toronto es que no es poco habitual que los proyectos se frenen una vez obtenida la factibilidad. Los motivos van desde el precio del mineral hasta las complicaciones políticas, económicas o de otro tipo.

Desafíos según el tipo de mineral

La cadena comienza con la exploración y los estudios de factibilidad aunque la primera producción no significa que el producto final esté listo para llegar al mercado. Entre la salida inicial del mineral y el producto comercial existen varias etapas intermedias. En los minerales críticos, además, el desafío puede ser mayor que en commodities tradicionales donde existe un conocimiento acumulado sobre los procesos de extracción y tratamiento.

Sus características mineralógicas particulares obligan a desarrollar y ajustar procesos específicos y hace que llegar a una producción comercial estable pueda demandar más tiempo. Incluso, después de alcanzar la primera producción pueden aparecer fluctuaciones hasta conseguir una operación con volúmenes y calidad constantes.

A esto se suma una particularidad: algunos minerales críticos son obtenidos como subproductos de otros commodities. El cobalto es un ejemplo ya que su disponibilidad depende de la demanda de cobalto así como de la economía y del ritmo de producción del mineral principal del cual se obtiene. Esto introduce una dificultad adicional para proyectar la oferta.

En las tierras raras, por ejemplo, el seguimiento histórico de las muestras testigos de perforación y de roca puede presentar dificultades. También aparecen problemas vinculados con elementos como el torio y el uranio. Cuando están presentes en concentraciones significativas, pueden generar residuos radiactivos cuya gestión implica costos de transporte, almacenamiento y disposición final.

En tanto, en los depósitos de roca dura que contienen litio es necesario tomar muestras, enviarlas a laboratorios y realizar análisis químicos. Esto porque a simple vista puede ser difícil identificar el mineral portador de litio. Debido a que se precisan temperaturas de entre 1.000 y 1.400 grados para extraer el litio, los proyectos necesitan disponer de suficiente material de alta ley para que los costos energéticos y de procesamiento sean económicamente sostenibles.

Por último, en los salares de litio, el problema cambia ya que no basta con perforar, extraer una muestra y asumir que ese resultado representa todo el yacimiento. Aquí la extracción de salmuera modifica también las condiciones del área circundante y podría afectar el rendimiento esperado del proyecto.

En síntesis, la carrera por los minerales críticos plantea un desafío que va mucho más allá de descubrir recursos. La verdadera cuestión es qué países y empresas podrán transformar esos recursos en una oferta confiable, competitiva y sostenida al ritmo que exige una demanda que avanza más rápido que los tiempos tradicionales de la minería.

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