Enviada especial a Mar del Plata. La incorporación de inteligencia artificial (IA) al mundo del trabajo no implica necesariamente la desaparición de puestos de empleo sino que se trata de aumentar la productividad. El concepto fue dejado en el panel sobre el futuro del trabajo en la tercera jornada del 62° Coloquio IDEA.
Antes, el economista Santiago Bulat había hablado sobre los desafíos de la informalidad en un contexto en el que los representantes de IDEA admitieron que el aumento del trabajo no registrado es un punto de desvelo para los empresarios.
En medio de dos extremos que parecen opuestos, pero van cada vez de la mano, el mercado de trabajo se transforma con menos empleo en blanco lo que es impulsado por la recesión y las dificultades del mercado interno. En el medio, como una herramienta “inevitable”, la IA se metió en casi todas las empresas sin demasiada planificación con un talento que viene con menor formación, según los mismos estudios presentados en Coloquio IDEA.
Bulat explicó que el mercado laboral formal viene en caída al mismo tiempo que, en un lapso de 10 años, también ha bajado el monotributo lo que impactará tarde o temprano en las jubilaciones futuras. En su disertación, el economista mostró los casos implementados por países como Uruguay y Chile para acortar las brechas y hacer crecer la formalidad. Más allá de todo, aclaró que la mayoría de estos incentivos, cambios e intentos no lograron hacerse de una sola vez. Por el contrario, todos tuvieron varios cambios en el medio.
El potencial de la IA
Los desafíos para las empresas tienen que ver con cómo formar a sus trabajadores para que puedan complementar sus capacidades con las nuevas tecnologías. El panel Modo futuro: el trabajo en una era de transformación (II) contó con la participación de Diego García, director general de CVC Corp Argentina, Alejandro Gorodisch, director de IDEA y presidente de Farmacity, y Sofía Vago, directora de IDEA y CEO de Accenture.
El economista Santiago Bulat en el Coloquio IDEA
Con la moderación de Silvia Naishtat, editora de la sección Economía de Clarín, el espacio reflexionó sobre los temas en los que el mercado laboral presenta los primeros desafíos. “Uno de los primeros puntos a considerar es la velocidad de adopción”, expresó García –referente de Despegar. Es que frente a los escenarios que plantean una implementación inmediata de la IA, la evidencia muestra que el proceso es mucho más gradual.
Un estudio realizado junto con Accenture analizó el potencial de la tecnología sobre las tareas laborales y determinó que el 43% de las horas de trabajo en Argentina son susceptibles de ser aumentadas o sustituidas por inteligencia artificial. Sin embargo, cuando se observa la utilización efectiva, el porcentaje disminuye considerablemente ya que solo el 20% de las empresas utilizó hasta el momento esas horas de trabajo con IA y menos del 10% del tiempo corresponde a un uso intensivo.
El alcance potencial de la tecnología como la distancia que todavía existe entre las posibilidades de la IA y su implementación concreta. “Los empleos son un paquete de tareas, no es una única tarea”, explicó Sofía Vago. Por eso, en muchos casos la inteligencia artificial no reemplaza una posición completa sino que potencia, automatiza o vuelve más eficiente alguna de las actividades que realiza una persona.
“Un vendedor, por ejemplo, puede utilizar IA para analizar ventas y costos, pero también necesita atender y comunicarse con sus clientes”, sumó el director de Farmacity. Del mismo modo, un oficial de cuentas bancarias puede apoyarse en la tecnología para realizar un análisis crediticio, pero continúa desarrollando tareas vinculadas con la relación y comunicación con los clientes.
Capacitar para que la tecnología complemente al trabajador
El desafío pasa por incorporar tecnología así como por desarrollar el talento capaz de utilizarla. Capacitar a los trabajadores y poner los recursos necesarios para que quienes tienen mayores dificultades puedan incorporar las nuevas herramientas y complementar su trabajo con ellas. Pero no solo de IA se trata sino que la problemática del talento es mayor y no se podrá implementar la herramienta si antes no hay formaciones previas o conceptos incorporados.
La inteligencia artificial puede intervenir desde la toma de decisiones hasta procesos transaccionales, pero eso no elimina la necesidad de contar con personas capaces de interpretar los resultados y decidir cómo utilizarlos. En ese sentido, la capacitación aparece como una condición para que la tecnología no se convierta solamente en un mecanismo de sustitución, sino también en una herramienta de ampliación de las capacidades laborales.
La transformación, por lo tanto, no ocurre solamente en el software o en los sistemas de una empresa. También ocurre en las personas. En cada punto de la cadena productiva hay un trabajador que toma decisiones, interpreta información, atiende a un cliente, supervisa un proceso o desarrolla una idea. “La IA comienza y termina con un ser humano”, definieron los empresarios.