14 de octubre de 2026 - 13:53

Kobrea y BHP preparan diez plataformas de perforación en Malargüe: cómo será la apertura de caminos

La obra contempla 17 kilómetros de caminos en el Distrito Minero Occidental, con medidas ambientales para proteger vegas andinas, cursos de agua y suelos.

La exploración minera en el sector sur de Malargüe, dentro del Distrito Minero Occidental, contempla nuevas obras de infraestructura para acceder a sectores de la cordillera donde se realizarán perforaciones. Kobrea Exploration y BHP Metals Exploration prevén abrir caminos para avanzar con el proyecto El Destino, en una zona donde las características del terreno, la presencia de cursos de agua y las vegas andinas plantean desafíos técnicos y ambientales.

Los Andes accedió a la presentación entregada a la Dirección de Minería de Mendoza, que detalla las características de las obras previstas y las medidas ambientales contempladas para reducir la intervención sobre el terreno, preservar los cursos de agua y proteger los ecosistemas sensibles durante los trabajos de exploración, las cuales están sujeta a aprobación de la autoridad ambiental minera para avanzar efectivamente.

El proyecto El Destino se encuentra en Malargüe, en el sector occidental de la cordillera mendocina.

El proyecto El Destino se encuentra en Malargüe, en el sector occidental de la cordillera mendocina.

La apertura de 17 kilómetros de caminos demandará 31 días de trabajo

Para llegar a las futuras plataformas de perforación, será necesario acondicionar y abrir 17 kilómetros de caminos desde la ruta provincial 226, en Malargüe. El cronograma contempla 31 días de trabajo desde la aprobación de las obras, con la intervención de un bulldozer, una excavadora y una motoniveladora.

La traza elegida tiene menor extensión que una de las alternativas evaluadas, que contemplaba 20,2 kilómetros por el valle del arroyo Trolón. Además, prevé un solo cruce de ese cauce, frente a cuatro en la variante más extensa, y una intervención baja sobre vegas, que son ecosistemas de humedales altoandinos, alimentado por napas subterráneas, deshielos o cursos de agua superficiales.

El recorrido aprovecha una huella existente que llega hasta el puesto Moya, en el paraje Real del Medio, y continúa hacia una antigua mina de baritina. En ese tramo hay sectores derrumbados y un punto donde una vega inundó el camino, identificado como el sector de mayor cuidado ambiental.

Luego, la traza asciende por el Cajón Blanco hasta un abra y continúa por una meseta situada a una altura media de 2.900 metros sobre el nivel del mar. El camino tendrá entre 3,5 y 5 metros de ancho y una pendiente máxima del 15%.

El cronograma contempla la movilización de equipos, la limpieza de la huella existente, la instalación del campamento y la construcción del tramo nuevo hasta las plataformas. La habilitación del acceso determinará cuándo podrá ingresar la máquina de perforación para comenzar la campaña de exploración.

Cuidados ambientales: cruces de arroyos y protección de vegas

Uno de los criterios establecidos para la apertura de caminos es reducir los cruces de drenajes temporarios y evitar la intervención sobre cursos de agua permanentes. La finalidad es limitar las alteraciones del escurrimiento natural y disminuir los riesgos de impacto sobre los recursos hídricos.

El diseño evita la intervención directa sobre las vegas identificadas durante los relevamientos ambientales. Sin embargo, existe un sector próximo a una de ellas en un tramo de la huella preexistente, donde se deberán extremar los cuidados durante las obras.

Para ese punto se contempla el uso del Protocolo para caracterización y manejo de vegas andinas y patagónicas en caminos de montaña, desarrollado por Impulsa Mendoza en noviembre de 2025. Entre las medidas previstas figuran los pedraplenados y los cuidados especiales en los cruces de arroyos, drenajes y vegas, especialmente en las márgenes del arroyo Los Ángeles y sus afluentes.

La traza se definió a partir de las características topográficas, geológicas, hidrológicas y ambientales de la zona. Aunque el diseño es conceptual y podría recibir ajustes menores durante la construcción, cualquier modificación deberá respetar las restricciones ambientales y evitar la afectación de vegas, cursos de agua y sitios de interés arqueológico y paleontológico.

La zona de perforaciones no presenta interferencias previstas

En el sector sur de la propiedad se identificó un glaciar de escombros inactivo, alejado del área prevista para la apertura de caminos. Por esa ubicación, las obras proyectadas no presentarían interferencias con esa formación.

En cuanto al permafrost, el análisis considera improbable su presencia en las condiciones superficiales del área de trabajo. La evaluación se apoya en estudios de Trombotto, Buk y Hernández (1997), Trombotto Liaudat (2007) y Koenig y colaboradores (2025), que analizan las condiciones para el desarrollo de estas formaciones en los Andes Centrales de Mendoza.

El área del proyecto se encuentra a menos de 3.700 metros sobre el nivel del mar y las tareas previstas son superficiales. Por estos motivos, no se anticipa interacción con formaciones de permafrost. Además, la traza de los caminos no está dentro de áreas naturales protegidas y fue definida para evitar los sitios de interés arqueológico y paleontológico identificados en los relevamientos.

Las obras tendrán inspecciones ambientales y protocolos ante hallazgos inesperados

Antes de comenzar cada frente de trabajo se inspeccionará la traza para verificar que coincida con el diseño previsto y que no existan interferencias con componentes ambientales o patrimoniales sensibles.

Los controles contemplarán vegas y otros humedales, cursos de agua permanentes y temporarios, sitios arqueológicos y paleontológicos, hábitats sensibles y sectores con inestabilidad geotécnica. El responsable ambiental autorizará el inicio de las tareas únicamente cuando se verifique que pueden ejecutarse sin afectar los componentes sensibles identificados.

La campaña contempla diez plataformas de perforación. El acceso se realizará desde la ruta provincial 226. Imagen ilustrativa.

La campaña contempla diez plataformas de perforación. El acceso se realizará desde la ruta provincial 226. Imagen ilustrativa.

Durante la construcción se mantendrá una supervisión periódica. Si aparecen restos arqueológicos o paleontológicos, micromamíferos u otros elementos de interés ambiental, los trabajos deberán suspenderse en el sector afectado hasta que se implementen las medidas correspondientes.

Para reducir los impactos de la apertura de caminos, se buscará reutilizar el material extraído en la construcción de terraplenes y la nivelación de la superficie. La medida apunta a disminuir los excedentes y evitar, en lo posible, el traslado de materiales desde otros lugares.

Otro de los riesgos identificados es la posibilidad de derrames accidentales de hidrocarburos y efluentes. El abastecimiento de combustible deberá realizarse con equipos habilitados y personal capacitado, sobre superficies estables y fuera de cauces, vegas y otros ambientes sensibles.

Los frentes de trabajo deberán disponer de elementos para contener derrames. Si ocurre un incidente, las tareas se interrumpirán de inmediato para recuperar el material y evitar que alcance el suelo o los recursos hídricos. Los residuos contaminados se gestionarán como residuos peligrosos, conforme a la normativa vigente.

Kobrea y BHP destinarán US$4 millones a diez plataformas de perforación en El Destino

El proyecto El Destino tendrá diez plataformas de perforación, identificadas de P-01 a P-10, concentradas en el sector oeste de la concesión, cerca del límite internacional con Chile. Será el primer programa de campo de la alianza entre Kobrea Exploration y BHP Metals Exploration, firmada el 5 de agosto, y estará financiado con los US$4 millones aprobados para la temporada 2026/2027.

Kobrea Exploraciones Argentina continuará como operadora del proyecto. Las plataformas se distribuirán sobre una meseta y estarán conectadas por ramales cortos, con un acceso principal desde el norte. La ubicación de los futuros sondajes responde a los resultados del mapeo geológico, la geoquímica de superficie y la magnetometría aérea, que permitieron delimitar el sector de mayor interés exploratorio.

Los datos de superficie muestran concentraciones de cobre de entre 179 y 1.500 partes por millón (ppm), además de una elevada densidad de venillas de cuarzo tipo A, que en algunos sectores supera el 30% en volumen. La combinación de estos resultados con las anomalías de cobre, oro y molibdeno y la alteración hidrotermal sustenta la interpretación de Kobrea de que El Destino alberga un sistema de cobre tipo pórfido.

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