Aunque tiene el número ocho, agosto es considerado mitad de año luego de las vacaciones de invierno. El regreso a clases y a las actividades extraescolares suelen venir con mayor inflación y un ajuste en las cuotas correspondientes. Así lo marcó el último informe de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de Mendoza (DEIE) que relevó que mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 1,5%, el rubro Educación lo hizo 3,9%. Es decir 2,6 veces más.
El mes pasado, la mayoría de los colegios privados subieron sus valores y lo mismo sucedió con otras actividades. No se trata solo de las cuotas de la educación paga sino también de los costos que implican la pública que va desde el valor del transporte hasta de lo necesario para estudiar. “La vuelta a inglés vino con un aumento de más de 10%”, contó Cecilia quien tiene una nena de 11 años. Algo similar le sucedió a Pablo con la cuota de danza y a Fernanda con la de fútbol.
Son subas de 5000 pesos o más que impactan en el bolsillo y, en algunos casos, obligan a renunciar. “Este mes no pude seguir pagando guitarra y decidimos priorizar solamente inglés”, se lamentó Valeria. Más allá del aumento de la cuota en sí, lo cierto es que se trata de un desembolso cada vez más complicado para la mayoría de las familias. “Si sumo la escuela, el club y otros gastos fijos se me complica”, contó Valeria quien siempre ha hecho un esfuerzo para sostener este tipo de espacios para sus dos hijos.
Subas por encima de la inflación afectan al poder adquisitivo
El economista de la consultora Evaluecon, José Vargas, explicó que al analizar los últimos datos de inflación, hubo varios rubros que estuvieron por encima del promedio. Se trató de Educación (3,9%), Vivienda y Servicios Básicos con Atención para la salud que subieron 2,8%. Por encima del 1,5% también estuvieron Otros bienes y servicios (2,5%) y Alimentos y Bebidas (1,9%). “Los bienes y servicios de la canasta básica de una familia fueron los que más subieron”, subrayó Vargas.
En el mismo sentido, Nicolás Aroma, economista del Centro de Economía y Finanzas de Mendoza (CEFI), expresó que al hacer el cálculo específico de los rubros básicos, principalmente servicios, están muy por encima del promedio de inflación anual. “Eso es lo que se siente en la economía doméstica”, sumó el profesional. Desde su punto de vista es preciso diferenciar entre cuánto aumentan los precios y el poder adquisitivo.
Inflación de agosto, según la DEIE.
En términos de poder de compra, la pérdida ha sido más profunda cuando se mezcla la tasa de inflación con la del nivel de ingresos de las familias. Y este depende en gran medida del pago de los servicios básicos que tienen que satisfacer que son, justamente, los que aumentaron por encima de la inflación. “Es un poco el reflejo de que buena parte de los hogares no llegan al 20 del mes con sus ingresos”, comentó Aroma.
En la misma línea, José Vargas señaló que dicha situación complica el presupuesto familiar ya que se trata de gastos que no pueden dejarse de lado como son educación, alimentos, salud y servicios. “Luego de esto, lo que queda disponible se achica cada vez más”, agregó el economista de Evaluecon.
Ante esta situación, el economista del CEFI observó que luego se discute sobre la morosidad de las familias. Y sumó que la causa está en el poder de compra, lo que lleva a las personas a endeudarse para solventar lo básico. “Ahí apareció el fenómeno de endeudarse para comer o pagar los costos fijos mensuales en lugar de para invertir o comprar bienes durables”, señaló Aroma.
Desde el punto de vista de José Vargas, esta situación se va a profundizar en los meses que siguen. No solo porque diciembre y enero son meses estacionales de aumentos sino porque ya se ven en los supermercados nuevas listas de precios con algunas subas de entre 10% y 15%. A esto se suma que la inflación mayorista estuvo por encima del 2%, lo que muy probablemente se traslade al sector minorista.