Sofía Pescarmona participó de la jornada organizada por Endeavor Cuyo. La presidenta de la organización destacó el valor de escuchar otras experiencias.
Walter Caballero
Además, Endeavor Cuyo incorporó espacios para conectar a emprendedores con inversores. Pescarmona explicó que quienes tengan un proyecto pueden presentarlo mediante un pitch ante distintos fondos de inversión que estarán presentes durante la jornada.
También destacó la participación del Club del Pitch, una propuesta pensada para que los emprendedores puedan aprender a presentar una idea en poco tiempo. “Hay que contarla muy bien y emocionar y generar que el otro quiera interesarse más para invertir en tu proyecto”, sostuvo.
Para Pescarmona, uno de los objetivos centrales es que los emprendedores mendocinos puedan reconocer que es posible desarrollar proyectos de gran escala desde la provincia. “Queremos que sepan que se puede emprender desde Mendoza, que se puede escalar, que se puede hacer cosas muy, muy grandes”, afirmó.
Consultada sobre las dificultades que atravesó en su propio recorrido, Pescarmona planteó que no existe un único inconveniente asociado al emprendedurismo. En ese camino, señaló que aparecen momentos buenos y malos, además de problemas para los que muchas veces el emprendedor todavía no tiene las capacidades necesarias para encontrar una solución.
“Hay que saber pedir ayuda, hay que respirar y saber que en algún momento se va a encontrar un camino”, afirmó. También advirtió que un proyecto puede necesitar mucho tiempo hasta convertirse en un negocio rentable. “A veces, uno pasa 10 años trabajando en un proyecto hasta que empieza a andar”, señaló.
Su recomendación para quienes están comenzando apunta a escuchar, preguntar y generar vínculos. “Que escuchen, que sean curiosos, que pregunten, que se conecten con otras personas, que busquen ayuda siempre”, sostuvo Pescarmona.
Un proyecto que no funcionó y terminó encontrando otra necesidad
Alejandro Vázquez, presidente y cofundador de Tiendanube, contó que actualmente más de 3.000 emprendedores utilizan la plataforma en Cuyo, con proyectos de distintos segmentos, entre ellos moda, casa y decoración, belleza y salud, mascotas e industria.
Al hablar sobre la evolución del comercio electrónico, explicó que cuando comenzó Tiendanube, hace 15 años, el ecommerce representaba menos del 1% de las ventas minoristas. Antes de la pandemia había llegado aproximadamente al 5%, después alcanzó el 10% y actualmente representa el 15%.
Para Vázquez, ese crecimiento todavía deja espacio para nuevos emprendimientos y negocios digitales, porque hay marcas que aún no venden por internet y otras que no cuentan con una tienda propia para llegar directamente al consumidor.
También señaló que comenzar una tienda online actualmente tiene un costo prácticamente nulo, ya que Tiendanube cuenta incluso con un plan gratuito para quienes están dando sus primeros pasos. Al mismo tiempo, la compañía trabaja con grandes marcas mediante su propuesta Tiendanube Evolución.
Los entrevistados analizaron sus oportunidades y desafíos. También hablaron sobre su impacto en el trabajo y los emprendimientos.
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Pero el recorrido del propio Vázquez también estuvo marcado por los errores. “Tiendanube nace de un emprendimiento que no funcionó”, contó. El primer proyecto había comenzado en la universidad y consistía en un marketplace vinculado con las redes sociales.
Después de casi tres años de trabajo, esa iniciativa no prosperó, pero la experiencia permitió detectar otra necesidad: facilitar que las marcas pudieran vender directamente al consumidor por internet. “Entonces, hubo frustración desde el inicio, pero gracias a esa experiencia (...) identificamos una necesidad mayor”, explicó.
Para Vázquez, los desafíos continuaron incluso después de encontrar ese nuevo camino. La empresa atravesó momentos en los que estuvo cerca de fundirse y otros en los que tuvo problemas para crecer por no contar con el equipo adecuado.
Su principal recomendación para quien quiere emprender es entender con claridad qué problema busca resolver. “Realmente entender muy bien qué problema o necesidad le querés resolver a un grupo de personas”, señaló.
También planteó que es necesario evaluar qué puede salir mal, pero sin perder de vista qué podría ocurrir si el proyecto funciona. “¿Qué pasa si sale bien? ¿Vale la pena intentarlo?”, resumió.
La inteligencia artificial ya forma parte de la búsqueda laboral y también puede ayudar a crear nuevos proyectos
Eliana Bracciaforte, emprendedora en tecnología, habló sobre el uso de inteligencia artificial en la búsqueda laboral, especialmente frente a los sistemas ATS que utilizan las empresas para filtrar currículums.
“Las empresas usan filtros de ATS, filtros de IA para diferenciar los CVs, y nosotros tenemos que tratar de hacer que nuestro CV pase esos filtros lo más posible”, explicó. Según señaló, distintas herramientas de inteligencia artificial pueden ayudar a los candidatos a adaptar sus currículums para atravesar esos sistemas.
Eliana Bracciaforte habló sobre el uso de inteligencia artificial en la búsqueda laboral.
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Bracciaforte también explicó que trabaja con distintos modelos de inteligencia artificial según el resultado que busca obtener. Mencionó modelos de Antropic, OpenAI y DeepSeek, además de modelos abiertos y otros más pequeños que pueden resultar útiles para tareas específicas.
Al analizar el mercado laboral, cuestionó algunas prácticas de los procesos de contratación y consideró que existe un nivel elevado de filtros que puede dejar afuera a personas que las empresas eventualmente estarían interesadas en contratar.
También señaló problemas como la publicación de puestos que no existen y los procesos que quedan inconclusos sin una respuesta para los candidatos. “Creo que hay mucho de cómo hacemos los procesos de contratación que tiene que mejorar, porque hoy la experiencia es mala para todos, no solamente para el candidato, también para la empresa”, sostuvo.
Desde su propia experiencia como emprendedora, Bracciaforte identificó como una de las mayores dificultades la búsqueda de un producto que las personas realmente quisieran pagar. Para encontrar ese ajuste entre el producto y el mercado, recomendó hablar directamente con los primeros usuarios.
“Y la mejor forma de hacerlo es hablando con esos primeros usuarios y personas que muestran interés en tu producto”, explicó. La clave, según señaló, es entender si realmente se está resolviendo el problema que se buscaba abordar.
Su consejo para quienes todavía dudan en comenzar fue directo: “Que lo haga. Creo que ahora es un gran momento”. En ese sentido, consideró que el acceso actual a herramientas de inteligencia artificial ofrece una capacidad que no existía en otras épocas.
Para emprender no alcanza con una idea: también hay que entrar en acción y construir una red
Para Emiliano Fazio, Emprendedor Endeavor, emprender está relacionado con la necesidad de materializar algo que una persona tiene en mente, independientemente del contexto económico o de las condiciones externas.
“Emprender es un acto de materializar un deseo”, sostuvo. Por eso, consideró que esperar a que el contexto sea el adecuado puede convertirse en un obstáculo para quienes quieren iniciar un proyecto.
Al referirse a la inteligencia artificial, Fazio planteó que puede representar tanto una oportunidad como una amenaza. A su entender, la herramienta tiene un gran potencial para mejorar procesos vinculados con la gestión, la organización, el orden y la automatización. Pero también marcó una diferencia entre esas tareas y las capacidades humanas. “Lo que no va a poder hacer nunca la inteligencia artificial, es conectarnos, integrarnos, liberarnos de nuestras emociones”, afirmó.
Frente a quienes quieren empezar un emprendimiento, Fazio recomendó primero conectarse con una red. Consideró que la capacidad de generar vínculos, compartir conocimientos y trabajar con otros es una característica que puede ayudar a los emprendedores argentinos. “Creo que con una idea no alcanza, creo que hay que entrar en acción”, sostuvo.
La experiencia en la NASA de un mendocino
El expositor de la jornada fue el mendocino Lucas Paganini, divulgador científico y director de programas en la División de Astrofísica de la NASA, quien contó su recorrido profesional y las distintas decisiones que lo llevaron hasta la agencia espacial.
Paganini relató que una presentación sobre su trabajo despertó el interés de una persona vinculada con el Jet Propulsion Laboratory de Pasadena. Luego viajó a Estados Unidos para dar una charla y también se contactó con investigadores de la Universidad de Maryland y de NASA Goddard Space Flight Center.
Después de regresar de Estados Unidos, recibió tres ofertas laborales en Alemania. Esa etapa también implicó enfrentarse a personas que consideraban que, por ser ingeniero, no podía cambiar su área de investigación. “Cuando las personas tal vez te ponen o evalúan tu capacidad, no significa que esa evaluación tiene que ser tu límite”, explicó.
Lucas Paganini contó su recorrido hasta llegar a la NASA.
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Su recorrido terminó llevándolo a la NASA, donde trabajó en investigación de cometas, estudios sobre Europa, una de las lunas de Júpiter, y distintos proyectos de misiones espaciales. Con el tiempo también cambió de área y pasó de la ingeniería a la ciencia y luego a la gestión de proyectos.
“A veces la vida, la profesión, te pide cambiar. Te pide cambiar, te pide transformarte, te pide aprender algo nuevo”, sostuvo Paganini, al vincular esa experiencia con lo que ocurre también en los emprendimientos.
Más adelante decidió postularse para trabajar en NASA Headquarters, en Washington DC, una etapa que describió como especialmente difícil. “Me frustré bastante, lloré, porque me di cuenta que las herramientas que yo había aprendido a lo largo de mi carrera no me estaban sirviendo”, relató.
Ese momento le dejó otra definición sobre la resiliencia. “A veces, la resiliencia no es solo intentar y seguir intentando y seguir intentando. A veces, la resiliencia significa cambiar”, afirmó. Para él, eso implica modificar la manera de expresarse, comunicarse, escuchar y comprender para adaptarse a nuevas situaciones.
Actualmente trabaja como ejecutivo de programa del telescopio espacial Nancy Grace Roman, una misión que permitirá estudiar grandes cantidades de estrellas y galaxias y avanzar en el conocimiento sobre la evolución del universo, la expansión cósmica, la materia oscura y planetas que orbitan otras estrellas.
Paganini utilizó el desarrollo de esta misión para explicar que detrás de los grandes resultados existe un proceso extenso de decisiones, pruebas, errores y aprendizajes. “A veces, la gente conoce el producto que creaste, pero hay todo un proceso intermedio”, señaló.
En ese proceso, también destacó la importancia de los equipos. “Todos estos proyectos no los hace una persona”, afirmó. Para el científico, la misma lógica se aplica a los emprendimientos: quien crea un producto tiene que evolucionar, aprender y cambiar para que el proyecto pueda sostenerse.