La búsqueda de ingresos cambió en los últimos años y también las formas de organizar el trabajo cotidiano dado el aumento del subempleo. Es decir, de personas que necesitan y buscan más de un empleo para llegar a fin de mes. Para algunas personas, las aplicaciones y plataformas se convirtieron en su principal fuente de ingresos; para otras, representan una alternativa para complementar el salario de otro empleo.
En este contexto, el delivery ganó visibilidad como una modalidad laboral que combina flexibilidad horaria e ingresos variables, pero también una serie de costos que no siempre se contemplan al calcular cuánto dinero se gana. Según el Indec, la tasa de desocupación alcanzó el 7,9% en el segundo trimestre de 2026, frente al 7,6% registrado en el mismo período del año anterior.
Entre los jóvenes, las dificultades para conseguir empleo son aún más pronunciadas. En el primer trimestre de 2026, la desocupación llegó al 15,5% entre las mujeres de 14 a 29 años y al 14,6% entre los varones de esa franja etaria. En cambio, para las personas de entre 30 y 64 años, las tasas fueron del 6,2% y el 5,2%, respectivamente. A este escenario se suma una tasa de empleo informal del 44,2% en ese mismo período.
Incremento de trabajadores en plataformas
El mercado laboral refleja así una combinación de dificultades para acceder a un puesto de trabajo, informalidad y modalidades de inserción que no siempre garantizan estabilidad ni ingresos regulares. En ese contexto, las plataformas digitales se presentan como una opción para generar dinero sin depender de una jornada laboral fijada por un empleador tradicional.
La posibilidad de conectarse durante determinadas horas, elegir qué pedidos aceptar y combinar distintas aplicaciones resulta atractiva tanto para quienes necesitan una fuente principal de ingresos como para quienes buscan complementar lo que ganan con otra actividad. Dimensionar el alcance de esta modalidad, sin embargo, no es sencillo ya que las empresas no publican un registro unificado de trabajadores y existen distintas formas de vinculación con las aplicaciones.
Aun así, las estimaciones del Sindicato de Base de Trabajadores de Reparto por Aplicación (SiTraRepA) dan cuenta de una expansión significativa: en 2020 había alrededor de 100.000 repartidores y conductores vinculados con estas plataformas, mientras que actualmente la cifra superaría el millón. El crecimiento de la actividad no implica que el dinero recibido por cada entrega se traduzca directamente en ganancias. Para calcular cuánto queda efectivamente en el bolsillo, es necesario considerar no solo las horas dedicadas al reparto, sino también los gastos que implica trabajar en la calle y mantenerse en movimiento.
Cuánto gana un repartidor y cuánto le queda después de trabajar
Un indicador de Fundación Encuentro calculó que para marzo de 2026 el valor promedio de un pedido de delivery fue de $3.165,20. A partir de esa referencia, el organismo estimó cuántas entregas necesita realizar un trabajador para alcanzar distintos niveles de ingresos y afrontar determinados gastos. Para cubrir la canasta básica de un hogar de cuatro integrantes, por ejemplo, son necesarios 453 pedidos.
La cifra baja a 320 para alcanzar un ingreso individual promedio y a 147 para cubrir una canasta básica individual. En otros casos, se estimaron 250 entregas para pagar un alquiler promedio, 111 para alcanzar el salario mínimo y 13 para cubrir el monotributo. La magnitud de esas cantidades permite dimensionar la extensión de la jornada.
De acuerdo con el mismo estudio, completar los 453 pedidos mensuales requeriría cerca de 12 horas de trabajo por día. Con un día de descanso semanal, el ritmo necesario sería de unos 20 pedidos diarios; con dos jornadas libres, ascendería a aproximadamente 23. Aún así, expresó el informe, esos cálculos deben interpretarse como una referencia del ingreso bruto generado por los pedidos y no como un salario disponible.
El indicador no contempla las propinas ni descuenta gastos esenciales para desarrollar la actividad, como combustible, mantenimiento, reparaciones o telefonía móvil. La diferencia entre facturación e ingreso real es particularmente importante cuando la moto o la bicicleta constituyen la herramienta principal de trabajo. Cada kilómetro recorrido implica combustible, desgaste y mantenimiento.
Por este motivo, resulta relevante considerar alternativas de protección para motos o bicicleta. Y es que en este tipo de trabajos hay que anticipar cómo afrontar económicamente situaciones que puedan interrumpir la labor. Así lo expresó Juan Pablo Tito, co founder y CEO de ClickSeguro. Se trata de una plataforma que permite comparar y buscar los mejores seguros destinados a este segmento de trabajadores de delivery y plataformas.