18 de septiembre de 2026 - 14:24

Dante Sica anticipó qué puede pasar con la economía argentina en 2027 y marcó los desafíos de la inversión

El economista analizó el escenario global, el avance de energía y minería y las condiciones que deberán acompañar las inversiones durante los próximos años.

Dante Sica, economista, fundador de Abeceb y exministro de Producción y Trabajo de la Nación, analizó en Mendoza Energy Summit el cierre de 2026 y las perspectivas para 2027 y planteó que Argentina atraviesa una transición hacia un modelo económico más abierto, apoyado en las exportaciones y la inversión. Para el especialista, el próximo año tendrá crecimiento, menor inflación, recuperación del salario real y una mejora del consumo, aunque con una expansión desigual entre sectores.

Durante su exposición, Sica advirtió que el país compite con otras economías por el capital necesario para desarrollar proyectos de largo plazo y señaló dos restricciones centrales para acelerar ese proceso: infraestructura y financiamiento. Al mismo tiempo, destacó el potencial de la energía y la minería, el desarrollo de nuevos proveedores y una mayor integración de las provincias a las inversiones.

Para Sica, 2027 tendrá crecimiento y menor inflación pero sin un salto extraordinario de la actividad

Sica planteó que la economía argentina ingresará en 2027 en una etapa diferente, con una combinación de inflación más baja, crecimiento, recuperación del salario real, mayor consumo y mejora de la inversión. Sin embargo, descartó un escenario de fuerte expansión y utilizó una imagen para describirlo: “sol de primavera, calienta, pero no quema”.

El economista destacó la importancia de infraestructura, financiamiento y desarrollo de proveedores para acompañar los proyectos productivos de largo plazo.

El economista destacó la importancia de infraestructura, financiamiento y desarrollo de proveedores para acompañar los proyectos productivos de largo plazo.

El economista explicó que el crecimiento será heterogéneo porque la transición modifica la dinámica de las distintas actividades. Mientras algunos sectores vinculados con la exportación y la inversión avanzan con mayor velocidad, otros deberán adaptarse a una economía más abierta y a una mayor competencia internacional.

En ese esquema, sostuvo que las exportaciones son actualmente el principal motor del crecimiento, mientras que la inversión todavía atraviesa un período de acomodamiento. Los proyectos avanzan, pero enfrentan restricciones vinculadas con logística, infraestructura y acceso al capital.

El cambio de modelo económico modifica las condiciones en las que las empresas toman decisiones

Según Sica, Argentina está dejando atrás una economía cerrada, con precios relativos distorsionados y una fuerte dependencia del mercado interno, para avanzar hacia un modelo basado en inversión, exportaciones y mayor integración internacional.

El economista pidió mirar ese proceso como una película y no como una fotografía. En ese sentido, diferenció los tiempos de la economía de los tiempos políticos y sostuvo que “hay dos relojes que corren a velocidades distintas”: uno asociado con la transformación de la economía y otro vinculado con los ciclos políticos.

Para las empresas que realizan inversiones de largo plazo, esa diferencia resulta relevante porque proyectos energéticos y mineros pueden requerir décadas para recuperar el capital. Por eso, Sica remarcó la importancia de generar un horizonte de previsibilidad y estabilidad regulatoria.

Energía y minerales ganan importancia mientras el mundo compite por recursos y financiamiento

El escenario internacional también ocupa un lugar central en el análisis de Sica. El economista describió un mundo atravesado por la disputa estratégica entre Estados Unidos y China, cambios en las reglas del comercio y una mayor importancia de la geopolítica para definir las relaciones económicas.

En ese contexto, señaló que la transición energética y la inteligencia artificial están aumentando la disputa por energía y minerales. Argentina tiene recursos que son demandados internacionalmente, pero eso no significa que el capital llegue automáticamente.

“Es cierto que hay demanda, es cierto que hay precio, es cierto que tenemos la capacidad geológica de los recursos, pero también disputamos y competimos con el mundo por el financiamiento de estos proyectos”, sostuvo Sica.

Para el economista, esta competencia obliga a Argentina a ofrecer condiciones que permitan atraer inversiones frente a otros destinos que también buscan capital para desarrollar infraestructura energética y nuevas industrias.

Infraestructura y financiamiento aparecen como los principales límites para transformar recursos en proyectos

Sica estimó que Argentina podría alcanzar US$150.000 millones de exportaciones en los próximos cinco años a partir del avance de distintos proyectos productivos. Pero para que ese potencial se convierta en actividad económica, señaló que será necesario resolver restricciones que exceden la disponibilidad de recursos naturales.

“Las dos grandes limitaciones que vamos a tener por delante es infraestructura y financiamiento”, afirmó durante su exposición. En esa definición incluyó las obras necesarias para energía y minería, además de la logística y las condiciones para que las empresas puedan acceder al capital.

El economista sostuvo que el financiamiento internacional está disponible para determinados proyectos, pero Argentina compite por ese dinero con iniciativas de todo el mundo. Por eso, la estabilidad de las reglas de juego adquiere peso en la evaluación de las inversiones.

La minería puede cambiar la geografía económica argentina y generar nuevas cadenas de proveedores

Otro de los cambios que Sica destacó está relacionado con la distribución territorial de las inversiones. Según explicó, el nuevo modelo productivo genera proyectos desde Santa Cruz hasta la Puna, con un impacto diferente al de una economía concentrada en los grandes centros urbanos.

En minería, señaló que Argentina todavía debe construir buena parte del entramado de proveedores necesario para acompañar los grandes proyectos. No se trata únicamente de extraer minerales, sino de desarrollar empresas de servicios, infraestructura, logística y equipamiento capaces de abastecer a una industria de escala internacional.

Sica utilizó el caso chileno para dimensionar ese proceso y sostuvo que la construcción de ese ecosistema demanda años. Para Argentina, el desafío pasa por aprovechar el crecimiento de la minería para desarrollar empleo calificado y proveedores locales.

La industria deberá reconvertirse para competir en una economía más abierta

La transición también tendrá consecuencias sobre las actividades industriales que durante años trabajaron con distintos niveles de protección. Sica sostuvo que algunas ramas perderán peso relativo mientras otras, vinculadas con la energía y sus derivados, tendrán mayores oportunidades de crecimiento.

En ese proceso, consideró que Argentina cuenta con una base industrial y capital humano que pueden facilitar la reconversión, aunque será necesario capacitar trabajadores y adaptar empresas a las exigencias de las nuevas cadenas globales.

El desarrollo de proveedores será especialmente relevante para energía y minería. Sica explicó que una empresa que pretende venderle a una compañía de estos sectores debe cumplir requisitos ambientales, técnicos y de certificación, por lo que la incorporación a esas cadenas requiere inversión y capacitación antes de comenzar a vender.

Los proyectos energéticos y mineros deberán competir por capital

Sica ubicó entre 2028 y 2032 un período de fuerte actividad potencial para distintos proyectos de energía y minería. Según explicó, varias iniciativas podrían entrar simultáneamente en etapas de construcción, con una demanda importante de infraestructura, equipamiento y servicios.

Sica planteó que energía y minería tendrán un peso creciente en las exportaciones y en la llegada de inversiones hacia distintas regiones del país.

Sica planteó que energía y minería tendrán un peso creciente en las exportaciones y en la llegada de inversiones hacia distintas regiones del país.

La etapa de construcción también puede incrementar las importaciones, pero el economista planteó que la industria argentina debería aprovechar esos años para desarrollar capacidades que le permitan participar luego de manera más amplia en la operación de los proyectos.

En ese punto, destacó el papel de las provincias en la gestión de permisos, regulaciones e infraestructura. Para Sica, la velocidad con la que una provincia resuelve esos procesos puede convertirse en un factor relevante para atraer inversiones.

El costo de revertir: las reglas de juego aumentó por los contratos y las inversiones

Uno de los conceptos centrales de la exposición fue el costo de reversión del proceso económico. Sica sostuvo que los contratos, las inversiones y los cambios regulatorios ya generan compromisos que hacen más compleja una modificación profunda de las reglas de juego.

“Una cosa es ciclo, podemos vender más autos un año, vender menos el otro. Eso son cambios en la demanda o en el comportamiento del ciclo. Otra cosa es reversión de reglas de juego que atenta contra las decisiones de inversión”, explicó.

En su análisis, la diferencia es importante para las empresas que proyectan inversiones a 15, 20 o 30 años. Puede haber cambios asociados con los ciclos económicos o políticos, pero una modificación estructural de las condiciones que sostienen esos proyectos tendría costos jurídicos y económicos mayores.

Sica planteó que Argentina tiene una década para aprovechar el cambio productivo y demográfico

Hacia el final de su exposición, Sica incorporó otro factor de largo plazo: la evolución demográfica. Señaló que Argentina comenzó a perder el bono demográfico, una condición que durante años permitió contar con una proporción elevada de población en edad de trabajar.

Según su análisis, el país dispone de aproximadamente nueve o diez años para aprovechar esa estructura poblacional y modificar la trayectoria económica de las últimas décadas. El desafío, en este caso, está ligado a la generación de empleo, inversión y nuevas actividades productivas.

El economista vinculó ese escenario con la oportunidad que generan la energía, la minería, la agroindustria y las nuevas tecnologías. Para Argentina, el desafío será transformar esa disponibilidad de recursos en inversiones, empleo y exportaciones, mientras construye la infraestructura y el financiamiento necesarios para que los proyectos puedan avanzar.

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