La industria textil, de indumentaria, cuero y calzado atraviesa un fuerte deterioro de su actividad, con impacto tanto en el empleo como en la capacidad productiva. La producción acumuló una caída del 22,6% en los primeros siete meses del año, mientras seis de cada diez unidades de capacidad instalada permanecieron sin utilizar.
El retroceso también se trasladó al mercado laboral. En junio, estos cuatro sectores explicaron la mitad de los puestos de trabajo que desaparecieron dentro del sector fabril, pese a representar poco más del 8% del empleo industrial.
De acuerdo con el último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la pérdida de puestos formales se aceleró durante el último año. Entre diciembre de 2023 y junio de 2025 se eliminaron, en promedio, unos 650 empleos registrados por mes. Durante los doce meses posteriores, ese ritmo se duplicó y llegó a cerca de 1.380 puestos mensuales.
De acuerdo al reporte de FITA, la producción textil se desplomó 22,6% y la mitad de la capacidad fabril quedó ociosa.
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Como consecuencia, en junio había 92.531 trabajadores registrados en las actividades textiles, de confección, cuero y calzado. La cifra representa 16.536 empleos menos que un año antes y 28.322 menos que en diciembre de 2023.
Aunque estos sectores tienen una participación relativamente reducida dentro del empleo industrial, concentraron el 31% de la pérdida de puestos de trabajo fabriles registrada durante los últimos doce meses.
Menos empleo y menos establecimientos
La caída del empleo estuvo acompañada por una reducción en la cantidad de empresas que permanecen activas. En junio se contabilizaron 4.282 establecimientos textiles y de confección, 517 menos que un año antes.
De esta manera, el ritmo de desaparición de establecimientos alcanzó un promedio de 43 por mes. El achicamiento de la estructura productiva se produjo al mismo tiempo que las fábricas enfrentaron una menor utilización de su capacidad instalada.
Celina Pena, gerenta general de FITA, relacionó la pérdida de puestos de trabajo con el bajo nivel de actividad de las fábricas y advirtió sobre las dificultades que implica recuperar la capacidad productiva perdida.
“Las empresas quieren trabajar, pero la industria textil opera con más de la mitad de su capacidad sin utilizar. Necesitamos condiciones que permitan sostener la producción y el trabajo en la Argentina. Recuperar el empleo y la capacidad productiva que se pierden es cada vez más difícil”, señaló.
La industria textil profundiza su crisis: cayó la producción y se aceleró la pérdida de empleos, según FITA.
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La producción textil cayó 22,6% en siete meses
El deterioro del empleo y la reducción de establecimientos tuvieron como contrapartida una fuerte retracción de la producción. En julio, la actividad textil registró una caída del 13% interanual y acumuló un descenso del 22,6% durante los primeros siete meses del año.
Con ese resultado, la actividad permaneció entre los niveles más bajos registrados durante los últimos tres años. La menor producción también profundizó el nivel de capacidad fabril que permanece ociosa.
En julio, la utilización de la capacidad instalada de la industria textil alcanzó apenas el 45,3%, frente al 58,2% correspondiente al promedio de la industria. En otras palabras, más de la mitad de la capacidad productiva disponible quedó sin utilizar.
La diferencia respecto del conjunto industrial refleja el impacto que tiene la caída de la actividad sobre el funcionamiento de las fábricas textiles y de confección.
Los precios del sector también avanzaron por debajo de la inflación
La debilidad de la actividad productiva también se reflejó en la evolución de los precios. Entre agosto del año pasado y agosto de este año, las prendas de vestir, el cuero y el calzado registraron un aumento del 11%.
El incremento quedó considerablemente por debajo de la inflación general, que alcanzó el 33,5% durante el mismo período. Los precios mayoristas de los productos textiles también avanzaron a un ritmo inferior al registrado por el conjunto de las manufacturas.