La incorporación de Lionel Messi como socio de El Club de la Milanesa, anunciada en julio de 2025, coincidió con un cambio importante en la escala del negocio. La compañía, que nació como un pequeño delivery y hoy supera los 70 locales en Argentina, comenzó a ampliar su estrategia más allá de los restaurantes: quiere crecer en Europa y también llevar sus milanesas al consumo dentro del hogar.
Los movimientos continuaron durante 2026. El 17 de septiembre, la cadena abrió una nueva sucursal en Plaza Canning, en Buenos Aires, como parte de su expansión dentro del mercado argentino.
La empresa confirmó la inauguración a través de sus canales institucionales y el local ya se encuentra funcionando.
España será la puerta de entrada a Europa
El movimiento de mayor escala está previsto del otro lado del Atlántico. El Club de la Milanesa eligió Castelldefels, cerca de Barcelona, para instalar su primer restaurante europeo.
La elección tiene además una conexión particular con Messi: el futbolista vivió durante años en esa zona durante su etapa en el FC Barcelona y conserva un fuerte vínculo con la ciudad.
A comienzos de septiembre, el proyecto seguía en fase de desarrollo arquitectónico y la empresa mantenía como objetivo abrir antes de que termine 2026.
Después del primer restaurante, el plan contempla llegar progresivamente a cinco establecimientos en Cataluña, incluidos futuros locales en Barcelona.
Hasta comienzos de octubre no había sido anunciada todavía la inauguración del local de Castelldefels, por lo que corresponde hablar de una apertura prevista y no de un restaurante ya operativo.
Una fábrica para producir hasta 5 millones de milanesas por mes
El crecimiento no depende únicamente de sumar sucursales. La compañía también destinó una inversión cercana a US$4 millones a una nueva planta industrial en Tigre, concebida como centro productivo y logístico.
El proyecto llevará la capacidad potencial desde unas 400.000 a 500.000 milanesas mensuales hasta un máximo de 5 millones, además de multiplicar por 20 la capacidad de almacenamiento. La instalación fue diseñada para incorporar paneles solares, recuperación de agua y tratamiento de residuos orgánicos.
Esa nueva escala permitirá sostener las aperturas, pero también otro negocio que hasta hace poco no formaba parte central de la compañía.
El Club de la Milanesa también quiere entrar a los supermercados
Durante 2026, la empresa comenzó a desarrollar una línea de milanesas congeladas para consumir en casa.
El proyecto arrancó a través de comercio electrónico y plataformas digitales y contempla avanzar hacia supermercados, autoservicios y comercios de cercanía.
Para ampliar esa distribución, la cadena cerró una alianza logística con McCain. Federico Sala, uno de los fundadores, explicó que la oportunidad surgió al observar que el consumo doméstico de milanesas es muy superior al que se produce dentro de restaurantes.
El plan completo implica una inversión cercana a US$6 millones, considerando la expansión internacional, la infraestructura productiva y nuevas aperturas.