21 de septiembre de 2026 - 20:52

Alfredo Andión: "Estamos en condiciones de competir con las cervezas brasileñas y europeas"

El titular de Sudamericana de Bebidas, segundo elaborador de amargos del país, proyecta ampliar su participación en el mercado de cerveza con el envase PET.

Alfredo Andión es el titular de Sudamericana de Bebidas, la empresa familiar radicada en San Rafael que desde hace 28 años elabora amargos, aperitivos y sidras sin alcohol, y que desde hace seis, apuesta fuerte a la cerveza con desarrollos propios en PET y en lata de litro.

Segundo elaborador de amargos del país y proveedor de marcas propias para las principales cadenas de supermercados, la empresa atraviesa una etapa de fuerte inversión tecnológica que la posiciona para competir con las grandes cerveceras nacionales y con la llegada de segundas marcas importadas de Brasil.

En esta entrevista para el ciclo Valor Agregado, de Los Andes, Andión repasa la historia de la compañía, los desafíos de innovar en la Argentina, el peso de los impuestos en la estructura de costos y sus planes para los próximos años.

—Son el segundo elaborador de amargos del país…

—Venimos de una historia familiar, hace 28 años que estamos con la empresa Sudamericana de Bebidas, pero con anterioridad mi familia también se dedicaba al tema de bebidas. Desde sodería se fue mutando e incorporando productos, hasta que comenzamos con la elaboración de aperitivos, todo lo que es líneas de amargos.

Somos el segundo elaborador de amargos y de aperitivos de la Argentina. También producimos un nicho de sidra, ananá fizz y clericó sin alcohol, todo apuntando al segmento de niños.

Y hace 6 años comenzamos con un nuevo desarrollo de cerveza. Siempre estuvo presente en la empresa la búsqueda de productos de alta evolución. Vamos en pleno crecimiento y tratando de incursionar y meternos en el mercado.

—¿Cómo surge la idea de hacer cerveza en envase PET, una bebida que está tan ligada al vidrio?

—El deseo de hacer un producto de consumo masivo siempre estuvo presente y están las dificultades de cada segmento en particular. El limitante en la cerveza, cuando comenzamos nosotros, es que el 60% de la producción salía en envases retornables.

Cuando arrancamos en 2020, en plena pandemia, no había vidrio disponible, porque estaba el boom del consumo de vino, ni había latas de aluminio. Y nosotros veníamos trabajando en el desarrollo de una botella de PET con barreras especiales. No es un PET común como el de la gaseosa.

—¿Y cómo lograron equipararse tecnológicamente a las grandes cerveceras para sostener ese desarrollo?

—Veníamos en una reinversión permanente hace varios años. Cuando comenzamos con este proyecto, veíamos el tema de las cerveceras del sur de Brasil, las independientes, que son las que en algún momento iban a entrar a la Argentina. No sabíamos en cuánto: si 5, 10 o 15 años. Se dio más rápido de lo que pensábamos.

Nos fuimos equipando, tecnificando con maquinaria de última generación. La verdad que no tenemos absolutamente nada que envidiar a los grandes. Tenemos excelencia en tecnología, tanto en la elaboración como en el fraccionamiento.

Si vos querés hacer un proyecto sustentable en el tiempo y ser competitivo, no tenés otra forma que sumar tecnología para poder enfrentar el momento en que los grandes bajen los precios. La planta está preparada para un crecimiento fuerte.

—¿Qué peso tienen los impuestos en la estructura de costos?

—Es pesado. Para que tengas una idea, la parte impositiva se lleva más del 30% del producto. Así que es muy alta, realmente significativa.

Soledad González junto a Alfredo Andión dueño de Sudamericana Bebidas.

Soledad González junto a Alfredo Andión dueño de Sudamericana Bebidas.

—¿Creés que es necesario pensar en una reforma tributaria para que la industria argentina sea más competitiva?

—Sí, sin duda. Primero que nada, creo que hay que facilitar que todos los chicos y medianos salgan de la informalidad, porque hoy tenemos un porcentaje de informalidad muy alto. Que los medianos y grandes paguemos lo que corresponde, y los chicos empiecen en un camino formal para que haya una conciencia tributaria distinta.

Que no se cargue la recaudación en unos pocos, sino que sea más compartida, pero también equilibrada con los chicos y las microempresas para que entren en un canal formal.

—¿La importación de segundas marcas de Brasil es una competencia real en el segmento?

—Entra un porcentaje que no es tan significativo, lo que pasa es que las calidades son totalmente distintas. Lo que ingresa de Brasil es una cerveza muy liviana y el público argentino no está acostumbrado a una cerveza tan suave. La verdad que no nos afectan con precio, estamos en condiciones de competir sin ningún tipo de problema con las brasileñas y con las europeas también.

—A lo largo de casi 30 años, ¿cómo cambió el gusto del consumidor argentino?

—Antes era todo demasiado pesado, las tendencias ahora en el segmento de cerveza son más saludables, más sanas. El consumo de cerveza sin alcohol, por ejemplo, está creciendo a nivel mundial. En Argentina está empezando a dar sus primeros pasos. Ya tenemos comprado equipamiento para la cerveza sin alcohol, pensando en ese nicho para los próximos años.

—¿Cómo te imaginás la empresa dentro de diez años?

—Con un crecimiento muy grande. Tenemos la fortuna de que nuestros hijos tienen una fuerza impresionante, y la van a potenciar y hacer crecer, porque nacieron con todos estos proyectos. Nosotros, como grandes, vamos acompañándolos, un poco más en la parte estratégica; ellos llevan mucho la parte operativa. La veo tratando de aprovechar oportunidades, que en realidad siempre están. El tema es que hay que estar preparados para verlas y eso lleva dedicación, planificación e inversión.

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