Y ahí está Diqui James: un hombre alto y de porte atlético; ojos mar de Caribe y manos-lápices que dibujan en el aire. Sobre la mesa, las huellas de un café y una copa con agua a la mitad. Afuera, el sol mendocino de noviembre.
Sonríe, Diqui James, cuando ingresa al recuerdo. "Cuando empecé no pensaba en irme afuera. Sí soñaba mucho con hacer un espectáculo de calle".
-La experiencia del Bicentenario, con la elogiada participación de Fuerza Bruta en las calles, entonces, fue un sueño cumplido.
-Fue un regalo (sonríen los ojos y las manos, en un gesto único). Había demasiada gente en la calle. Eran millones. En un momento iba corriendo por las calles y vi todo el desfile desplegado; ahí me morí. Creo que logramos hacer un relato emocional de la historia argentina y nadie necesitó un cartel explicativo. La identificación que sintió la gente derribó el prejuicio de que nuestro show es algo 'raro'. Logramos transmitir la idea de que cualquiera lo puede disfrutar.
Cuando dice "logramos" se refiere a toda la energía humana que condensa Fuerza Bruta, la compañía que él y Gaby Kerpel (músico, Dj, productor) fundaron en 2003, tras alejarse de De La Guarda. Ambos compartían este proyecto con Pichón Baldinu, como en los 80' lo habían hecho en La Organización Negra (agrupación de teatro experimental inspirada en La Fura dels Baus).
Hay que viajar en el tiempo para hablar de Diqui James. Porque fue en las venas del under porteño post-dictadura en donde comenzó sus andanzas. "Fue a mediados del '80, Buenos Aires ebullía; mucha gente estaba volviendo al país y otros tantos haciendo cosas. Había una explosión de libertad, por la llegada de la democracia. Tuve la suerte de vivir en San Telmo, rodeado de artistas en acción".
-¿Ese fue tu primer acercamiento al teatro?
-Cuando era chico, la única conexión que tenía con lo teatral eran los recitales. Y, más tarde, lo fueron las fiestas populares: los carnavales de mi barrio, con murgas y vecinos en las calles; los de Brasil e, incluso, la fiesta de San Fermín. Me volvía loco ver tanta gente.
-¿Y el contacto formal, cuando llegó?
-En una función de teatro caí recién cuando empecé a estudiar en el Conservatorio Nacional. Sólo estuve meses, porque me di cuenta que lo que allí entendían como teatro no era lo que a mí me gustaba.
En busca de su propia concepción, ingresó a La Organización Negra en 1986. En ese entonces, las intervenciones callejeras de LON era una respuesta visceral e irreverente (necesariamente punk) a los años oscuros: simulaban fusilamientos, vomitaban en los autos, se colgaban del Obelisco o desfilaban, extravagantes y desprejuiciados por plena calle Florida. Buscaban conmover al espectador; como sea. Y este manifiesto, por una evolución natural, sería desplegado en espacios cerrados. Hasta 1993.
-¿Por qué se disolvió LON?
-Entre otra cosas, porque para muchos de los integrantes no estaba bien visto vivir del teatro; consideraban que lo que hacíamos sólo era un acto de rebeldía. Los que después armamos De La Guarda, en cambio, teníamos ganas de dedicarnos full time al teatro. Trabajar todo el día de esto.
De La Guarda, también, es hija de la necesidad. Y durante este período, la tríada James-Kerpel-Baldinu potenció su concepto madre: nada de butacas ni historias narradas en escenarios a la italiana. No, el teatro, no está allí. "La visión de lo teatral como un tipo parado sobre un escenario, diciendo un texto, es muy limitada. Me llama la atención que siga siendo un arquetipo tan fuerte dentro de nuestra cultura. Porque esa es, apenas, una manera de hacer teatro. Hay infinitas formas". De la Guarda mostró las propias con espectáculos memorables; uno de ellos fue "Villa Villa" que, tras recorrer el globo, se ganó una sala con su nombre en el Centro Cultural Recoleta.
-Y una vez más, te fuiste...
-Con De La Guarda nos pasó que todo el equipo creativo se dedicaba a repetir la obra en distintos lugares. Cuando planteamos la necesidad de hacer un espectáculo nuevo, no hubo espacio (creativo); había sido comido por la repetición. Por eso, cuando fundamos Fuerza Bruta en 2003 dividimos bien los roles: por un lado, el equipo creativo; por otro, el que se encarga de la parafernalia de la producción.
-¿Antes hacían todo ustedes?
-¡Sí! Por suerte algo se aprende (risas).
Las cuentas pronto serán redondas; en 2013, Fuerza Bruta cumplirá su primer década. Resumido, tal lapso se traduce en dos espectáculos de proyección internacional, "Fuerza Bruta" (2005) y "Wayra" (2011); tres compañías dispersas en el globo terráqueo (Argentina, New York y Europa) y un desfile antológico.
"Cuando empezamos este camino lo único que me interesaba era poder atravesar todas las barreras culturales; las que existen entre nosotros, los argentinos; y entre la gente que tiene acceso a la cultura y la que no. Siempre pensé en hacer teatro para gente que le encanta Shakespeare y para gente que nunca leyó en su vida. Buscando ese lenguaje descubrí que uno puede comunicarse con un japonés, un argentino, un brasileño y un alemán".
Suerte de remixado de la charla, el sonido de la cafetera express se fusiona con la joven voz de Madonna entonando"Papa don't preach". Diqui James desvía la mirada por unos segundos. Es irresistible, la reina del pop.
Nos metemos, ahora, en terrenos espinosos: el teatro según Diqui James. "La teatralidad -cree- está definida por la presencia de un actor y un espectador. Dentro de lo que es nuestro mundo moderno, el teatro es el único lugar en donde uno (el espectador) va al encuentro del otro (actor). Lo que hacemos nosotros es sacarle mucho jugo a esa experiencia colectiva. Las demás personas influyen en cómo vivís vos esa experiencia y viceversa.
-Teatro, danza área, lenguaje performático: ¿qué concepto le cabe mejor a Fuerza Bruta?
-Diría que la palabra teatral. Lo que hacemos es teatro primitivo con tecnología del siglo XXI. La teatralidad más pura, después de que haya existido el cine. El teatro, tal y como se lo concibe de manera tradicional, me remite a la literatura; el texto es lo más importante y es lo que lidera la acción. Aunque la palabra forme parte del lenguaje teatral, la teatralidad es mucho más amplia que un texto. En mi caso, el verbo me lleva a un lugar muy intelectual. Fuerza Bruta se instala en el milisegundo previo a la palabra. Antes de que un impulso o un deseo sea un pensamiento, ahí estamos nosotros.
