River igualó 2-2 frente a Vélez en el Estadio Monumental tras ponerse dos goles arriba. La demora en los cambios por parte de Eduardo Coudet reabrió el debate en Núñez sobre su capacidad de reacción en momentos decisivos.
Eduardo Coudet solo había hecho una modificación hasta el minuto 84, cuando el Fortín ya lo había empatado. El hincha de River explotó. Tolerancia cero.
River igualó 2-2 frente a Vélez en el Estadio Monumental tras ponerse dos goles arriba. La demora en los cambios por parte de Eduardo Coudet reabrió el debate en Núñez sobre su capacidad de reacción en momentos decisivos.
Resultado final: River Plate 2 - 2 Vélez Sarsfield.
El gol del empate: Manuel Lanzini anotó el 2-2 definitivo a los 34 minutos del segundo tiempo.
Factor físico: El plantel local sintió el desgaste tras haber jugado cuatro días antes en la altura de Bogotá ante Independiente Santa Fe.
Modificaciones tardías: Coudet realizó solo un cambio antes de recibir el gol del empate.
Cuando el partido parecía controlado, un error no forzado metió a Vélez en competencia. Desde el banco visitante, Guillermo Barros Schelotto ajustó piezas con el ingreso del chileno Diego Valdés y tomó el control del mediocampo. Desde el lado local, la respuesta no llegó a tiempo: el Chacho Coudet solo envió a la cancha a Rafael Santos Borré por un agotado Ángel Correa, variante que le quito potencia al contragolpe de River.
La falta de aire en la mitad de la cancha derivó en el empate de Manuel Lanzini al minuto 79. Recién con el marcador igualado, el DT millonario apeló a las entradas de Sebastián Driussi y Lautaro Pereyra, una reacción que no alcanzó para recuperar la iniciativa.
La inacción en el banco generó un fuerte malestar en el hincha, especialmente por la exigencia física que arrastraba el equipo tras el viaje a Colombia. La situación recordó lo ocurrido en la final ante Belgrano en Córdoba, donde River ganaba 2-1 al minuto 85 con solo una variante realizada por lesión. En aquella oportunidad, la falta de refresco del equipo terminó en la remontada del rival antes de que ingresaran futbolistas desequilibrantes como Juan Fernando Quintero.
Tras el encuentro, Eduardo Coudet defendió su lectura del desarrollo: "Estábamos jugando bien, el rival no nos estaba lastimando. Cuando el equipo funciona y no sufrís, es difícil cambiar". Sin embargo, la sensación en Núñez es que la falta de mano firme para sostener los resultados vuelve a costarle puntos caros al equipo.