El Superclásico entre Boca Juniors y River Plate, válido por el Torneo Clausura de la Liga Profesional, estuvo plagado de pierna fuerte, y polémicas. Después de la expulsión de Lucas Martínez Quarta en el comienzo del primer tiempo, Gonzalo Montiel vio la roja por una falta sobre Lautaro Blanco.
El cierre del encuentro disputado en La Bombonera fue tan caliente como el inicio. En ese momento, el defensor central Lucas Martínez Quarta se fue expulsado por una infracción cometida a Miguel Merentiel. En el final, Gonzalo Montiel también sufrió la misma situación.
Tarjeta roja a Gonzalo Montiel, defensor de River:
Bronca en River Plate, que se quedó con nueve jugadores por la expulsión de Gonzalo Montiel.
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El momento ocurrió a los 35' del segundo tiempo, cuando Gonzalo Montiel se estiró para quitarle la pelota a Lautaro Blanco y le terminó cometiendo infracción. El árbitro Nicolás Ramírez no dudó en mostrarle la tarjeta roja al defensor, lo que causó un tumulto de jugadores visitantes que generó un parate de aproximadamente cinco minutos. En ese lapso, hubo quejas de parte del visitante por las decisiones del árbitro a lo largo del partido.
La bronca Millonaria no solo se dio por la expulsión de Gonzalo Montiel. También hubo reproches por un supuesto penal no cobrado a Nicolás Otamendi, y una falta que podría haber significado la segunda amarilla a Leandro Paredes. Sin embargo, el juez hizo caso omiso y decidió amonestar a Rafael Santos Borré.
Reacción de Leonardo Ponzio, entrenador de River Plate:
Reacción de Leonardo Ponzio, entrenador de River Plate.
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Al retirarse, Gonzalo Montiel tuvo un cruce aparte con la parcialidad local. El lateral hizo el gesto de una vuelta olímpica, haciendo alusión a la final de Madrid y otras victorias importantes logradas ante el rival de toda la vida. En Boca hubo señas de despedida por parte de Alan Velasco, Leandro Paredes y Álvaro Montero.
El entrenador de River Plate, Leonardo Ponzio, también se expresó. Al pie de campo, miró fijamente al árbitro y con bronca le preguntó: ¿Ya está?, enumerando con sus manos los fallos en contra.