Stéfano Di Carlo, presidente de River Plate, brindó una conferencia de prensa este martes para analizar la crisis deportiva e institucional del club. En medio de una racha de seis derrotas seguidas y sin goles en el Clausura, el dirigente denunció un "manoseo" arbitral, pero también admitió fallas propias en el manejo del plantel.
El clima en las instalaciones de Núñez reflejaba la tensión de un equipo que perdió el rumbo tras caer en la final del Apertura ante Belgrano. Di Carlo se paró frente a los micrófonos y vinculó los fallos de los jueces con una problemática que, según su visión, excede lo meramente deportivo y tiene raíces históricas.
El regreso de la "guardia alta" y el conflicto institucional
El presidente fue directo al señalar que "a River lo han perjudicado los últimos cinco partidos. Esa situación es evidente. No se puede tapar el sol con la mano". Según el dirigente, el malestar es compartido por los 15 millones de hinchas que observan lo que calificó como un escenario de "nosotros contra todos".
Durante su intervención, Di Carlo respaldó públicamente al capitán Nicolás Otamendi, quien recientemente protestó por un penal no sancionado sobre Ángel Correa ante Tigre. Para el mandatario, la hostilidad externa no es una novedad en el fútbol argentino: "Esto data de hace más de 10 años. La guardia alta no nació por nada".
A pesar de la dureza de sus críticas hacia la AFA, el dirigente intentó separar los fallos externos de la crisis de rendimiento que atraviesa el equipo de Núñez. "No hay que llorar, hay que jugar bien al fútbol y ganar. No hay que quitar el mérito a los que nos ganaron", afirmó, reconociendo incluso que "Belgrano fue un justo campeón".
La exposición incluyó una autocrítica sobre las decisiones de la Comisión Directiva. Di Carlo admitió que la racha de seis caídas consecutivas es "grave" y confesó que "fue un error la manera en la que separamos a los jugadores de River" en las semanas previas.
El diagnóstico final del presidente se centró en la necesidad de una reconstrucción interna urgente. "Lo que tenemos que corregir es la fragilidad de nuestro fútbol", sentenció, subrayando que, aunque la tolerancia de la institución esté agotada, la prioridad sigue siendo recuperar el funcionamiento técnico en el campo de juego.