Gonzalo Montiel tuvo que esperar poco para sacarse la espina. Después de que el VAR le anulara un gol a River tras una extensa revisión, Cachete volvió a aparecer en el área rival y tuvo su revancha con una definición espectacular que le permitió al Millonario alcanzar el empate frente a Sarmiento, en el partido pendiente por la fecha 11 de la Liga Profesional.
La primera conquista había llegado a los 10 minutos y desató el festejo del conjunto de Núñez. Sin embargo, la celebración quedó interrumpida cuando el árbitro recibió el llamado del VAR para revisar una posible mano en la jugada.
La revisión se extendió durante seis minutos, en los que la incertidumbre se apoderó del partido. Finalmente, el juez decidió invalidar el tanto y River debió volver a empezar en busca de la igualdad.
Cachete tuvo su revancha con una definición de delantero
La respuesta de Montiel no tardó en llegar. Apenas 15 minutos después del gol anulado, el defensor volvió a aparecer en una posición ofensiva y esta vez no dejó dudas: resolvió la jugada con una definición propia de un delantero y convirtió un golazo para establecer el empate.
Así, Cachete pasó de la frustración por la decisión arbitral a convertirse en uno de los grandes protagonistas de la noche. Su segunda aparición tuvo el desenlace que había buscado en la primera, con una conquista que sí subió al marcador.
El tanto tuvo un valor especial por el contexto en el que llegó. Después de la larga revisión y de la decisión que le había quitado el primer festejo, Montiel encontró rápidamente la manera de volver a ser decisivo.
De la polémica al desahogo de River
La secuencia dejó una de las historias más destacadas del encuentro: un gol anulado tras seis minutos de VAR y la inmediata respuesta del mismo futbolista con una definición espectacular.
Montiel no se quedó con la frustración de la primera jugada y encontró su revancha apenas un cuarto de hora más tarde. Esta vez, su remate terminó en gol y le permitió a River celebrar el empate.
De la incertidumbre a la euforia, Cachete protagonizó una reacción que cambió el clima del partido y confirmó que, incluso después de una decisión arbitral adversa, siempre puede aparecer una nueva oportunidad.