21 de septiembre de 2026 - 17:20

Nadia Podoroska cayó en la final de San Pablo, pero volvió a meterse entre las protagonistas del circuito WTA

La rosarina perdió ante la española Kaitlin Quevedo por 4-6, 6-4 y 6-2, pero cerró una semana destacada en su regreso a la competencia. Alcanzó por primera vez una final WTA y escaló 117 puestos en el ranking.

A los 29 años, Podoroska alcanzó en San Pablo la primera final WTA de su carrera. Para llegar hasta allí protagonizó una de las grandes sorpresas del certamen al vencer en semifinales a Paula Badosa, ex número 2 del mundo, por 6-3 y 6-4.

El resultado también puso fin a una espera de 13 años para el tenis femenino argentino. La última jugadora nacional que había alcanzado una final WTA había sido Paula Ormaechea, finalista en Bogotá en 2013, torneo en el que perdió ante la serbia Jelena Jankovic.

Nadia Podoroska volvió al circuito luego de 15 meses de inactividad. 

Nadia Podoroska volvió al circuito luego de 15 meses de inactividad.

La definición comenzó favorable para Podoroska. La argentina consiguió dos quiebres consecutivos y rápidamente se adelantó 3-0. Quevedo, de 20 años y ubicada en el puesto 105 del ranking mundial, logró descontar, pero la rosarina sostuvo la ventaja y se quedó con el primer set por 6-4.

El segundo parcial tuvo un desarrollo más equilibrado. Podoroska volvió a quebrar de entrada y se puso nuevamente en ventaja, aunque la española reaccionó de inmediato para recuperar el servicio. Desde entonces, ambas mantuvieron sus turnos hasta que Quevedo encontró la oportunidad en el décimo game. Con un nuevo break, igualó el partido al imponerse 6-4.

Quevedo reaccionó a tiempo

El tercer set fue completamente diferente. La española tomó rápidamente el control y encadenó quiebres para colocarse 5-0. Podoroska logró recuperar uno de ellos y buscó extender la definición, pero Quevedo no dejó escapar la oportunidad. Volvió a quebrar en el octavo juego, cerró el parcial 6-2 y consiguió el primer título WTA de su carrera.

Más allá de la derrota, el torneo significó una actuación destacada para Podoroska. En su camino hasta la final superó a la italiana Lucrezia Stefanini, a la alemana Eva Lys (quinta preclasificada) y a la neerlandesa Suzan Lamens. Luego llegó el triunfo frente a Badosa, que le abrió la puerta a la primera definición WTA de su trayectoria.

La rosarina Podoroska saluda a la española  Kaitlin Quevedo, luego de la disputa de la final Torneo WTA 250 SP Open 2026 en Sao Paulo.

La rosarina Podoroska saluda a la española Kaitlin Quevedo, luego de la disputa de la final Torneo WTA 250 SP Open 2026 en Sao Paulo.

El triunfo que abrió la puerta a la final

Hasta esta semana, la rosarina había alcanzado cuatro semifinales: Roland Garros 2020, Chennai 2022, Budapest 2023 y Ningbo 2023. En ninguna de esas ocasiones había conseguido avanzar hasta la final.

El rendimiento en Brasil también tuvo un impacto inmediato en el ranking. Podoroska había comenzado el torneo en el puesto 317 y, con la actualización publicada este lunes, avanzó 117 posiciones para ubicarse en el 200° lugar de la clasificación WTA.

El regreso al circuito había comenzado después de 15 meses alejada de la competencia. Gracias al ranking protegido, la argentina pudo disputar el US Open, donde consiguió una victoria frente a la suiza Simona Waltert antes de caer ante la polaca Iga Swiatek, ex número 1 del mundo y actualmente ubicada en el noveno puesto.

Nadia Podoroska quedó a las puertas del título en el WTA 250 de San Pablo: pese a que la española Kaitlin Quevedo

Nadia Podoroska quedó a las puertas del título en el WTA 250 de San Pablo: pese a que la española Kaitlin Quevedo

El regreso después de 15 meses

Podoroska vuelve así a instalarse entre las protagonistas del circuito después de un largo período de ausencia. Su antecedente más importante sigue siendo la semifinal de Roland Garros 2020, cuando llegó desde la clasificación y se convirtió en la primera tenista argentina de la Era Abierta en alcanzar esa instancia en París.

El título finalmente quedó en manos de Quevedo, pero San Pablo dejó para Podoroska algo más que una final perdida: una recuperación competitiva, un salto considerable en el ranking y el regreso a una instancia que hasta ahora le había sido esquiva en el circuito WTA.

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