No fue un domingo más para el hockey de la Universidad Nacional de Cuyo. En El Challao, el lugar donde comenzó a construir su sueño, Milagros Alastra volvió a ponerse la camiseta de las Duendecitas y recibió un homenaje que terminó convirtiéndose en un emocionante reencuentro con sus raíces.
La mendocina, actual integrante de Las Leonas, regresó a la cancha que la vio crecer después de haber alcanzado la cima del hockey internacional. Campeona del mundo y campeona sudamericana, Alastra llegó para brindar una clínica, compartir con las distintas divisiones del club y reencontrarse con quienes fueron parte de su camino.
Pero esta vez la historia fue diferente. Ya no estaba aquella joven que soñaba con llegar a la Selección. Estaba una de las Leonas mendocinas que consiguió cumplir ese sueño y que, pese a todo lo que conquistó, volvió a casa para recordar de dónde salió.
Milagros Alastra volvió a vestir los colores que lleva en el corazón
Con la camiseta verde y azul de la UN Cuyo y el número 64 en la espalda, Mili volvió a sentirse una Duendecita más. Las integrantes de las distintas categorías, junto con los Duendecitos universitarios, la recibieron entre aplausos.
“Estamos acá para reconocer una historia de esfuerzo, compromiso y pasión por el hockey y, sobre todo, a una chica que empezó jugando en esta cancha y llegó a lo más alto en nuestro deporte”, expresaron desde la institución.
Alastra, que actualmente juega en GEBA de Buenos Aires y que defendió los colores de la UN Cuyo hasta el cierre de la temporada pasada, recorrió nuevamente el escenario donde dio sus primeros pasos.
Y la emoción apareció inevitablemente.
“Me emociona estar acá en este lugar y solo se me viene a la cabeza agradecer por todo lo que me han dado todos estos años. Este lugar es mi familia, nunca me voy a olvidar de eso, de cada persona con la que compartí algo”, expresó la campeona.
Luego dejó una frase que resumió el sentido del homenaje: “Esto que estoy viviendo y me tocó estar es de todos. Gracias por apoyarme, por guiarme y por seguir estando siempre”.
El mensaje de José González y una frase que resumió toda su historia
Uno de los entrenadores que acompañó a Alastra durante su formación, José González, destacó que detrás de la campeona existe una historia construida sobre valores que comenzaron mucho antes de llegar a Las Leonas.
“Mientras a Mili se le iban abriendo los caminos a la Selección, la humildad y los valores se mantenían. Me contestaba los mensajes tal cual como empezó hace años acá”, señaló.
Y agregó: “Muchos valores parten de su casa, de su familia, y muchos de ellos también los aprendió en esta cancha. Agradezco que los siga transmitiendo”.
También habló Gladys Gallardo, una de las grandes referentes del hockey de la UN Cuyo, quien puso en palabras el sentimiento de quienes acompañaron a Alastra durante su crecimiento.
“Sentí que junto con su mochila, su porta stick y su equipaje nos subía a todos en el avión. Estábamos en primera fila en la cancha, en Chile, Australia, Bélgica, Holanda y Santa Fe; nos subía al podio y nos colgaba la medalla”, afirmó.
Para Gallardo, esa generosidad es justamente una de las características que hacen especial a la jugadora: “La alegría de verte crecer y ver cómo día a día alcanzás tus sueños, y ver a tu familia apoyándote como siempre, es lo más valioso que rescatamos. Gracias por ser nuestra Leona”.
Milagros Alastra una de las dos mendocinas que integran Las Leonas
Gentileza
El hockey mendocino también reconoció a su campeona
El emotivo homenaje contó además con la presencia de autoridades de la Asociación Mendocina de Hockey Césped, que entregaron una placa a la jugadora a través del Enrique Vaquié, titular de la entidad y el Vice Presidente de la Confederación Argntina de Hockey (CAH) Sergio Daniel Marcellini
También participaron la rectora de la UN Cuyo, Adriana García, y la vicerrectora Ana Sisti.
La rectora puso el foco justamente en aquello que no cambió pese al crecimiento de Alastra.
“No te has olvidado de los primeros colores: verde, azul y blanco, que te vieron nacer y son los colores que tenés que seguir llevando en tu corazón”, expresó.
Y añadió: “Te convertiste, a los 20 años, en un modelo y un referente para todas tus compañeras. Desde la UN Cuyo te felicitamos y este acto es para vos”.
Entre aplausos, abrazos y recuerdos, Milagros Alastra volvió a la cancha donde comenzó todo. La misma cancha en la que alguna vez soñó con llegar a Las Leonas y a la que hoy regresó convertida en campeona del mundo.
El sueño cambió de dimensión, pero los colores siguen siendo los mismos.