Enviado Especial a Paraguay. No fue una semifinal más. Argentina y España pusieron en juego sus aspiraciones en un encuentro que, por jerarquía, intensidad y exigencia, tuvo clima de final anticipada. Se enfrentaron dos equipos capaces de imponer condiciones y, sobre todo, de obligar al rival a jugar al límite de sus posibilidades. El 2-2 que precedió a la definición por penales es una síntesis de ese equilibrio.
España cerró caminos; Argentina construyó respuestas
El conjunto español interpretó muy bien la disputa. Compactó sus líneas para reducir los espacios centrales y ejerció una presión intensa en los sectores superiores junto a las bandas, dificultando las salidas y la progresión argentina. La Selección respondió con paciencia y trabajo. No siempre encontró fluidez, pero buscó alternativas, mantuvo la concentración y sostuvo una intensidad física y mental que terminó siendo una de sus grandes virtudes.
Los recambios, una herramienta fundamental
El equipo argentino mostró algo más que la calidad de sus individualidades: funcionó como conjunto. Las rotaciones permitieron renovar energías, sostener la presión y conservar protagonismo aun en los tramos más complicados. Cada jugador asumió su responsabilidad y el cuerpo técnico trabajó para que el rendimiento colectivo creciera en lugar de conformarse con resistir.
WORLD SKATE GAMES. Argentina venció a España en los penales y jugará la final
Gentileza.
El empate que se gritó como una victoria
A falta de 1 minuto y 35 segundos para el cierre del tiempo reglamentario, Argentina alcanzó el 2-2. Fue una conquista decisiva porque sostuvo viva la posibilidad de disputar el título y porque expresó el espíritu competitivo de este grupo. Llegó entonces el alargue, con dos equipos agotados por el esfuerzo pero firmes en la disputa, hasta que la serie de penales terminó inclinando la clasificación del lado albiceleste.
Conti Acevedo, personalidad bajo presión
Constantino "Conti" Acevedo volvió a responder a la altura de una cita mundialista. Su actuación durante el desarrollo del partido dio respaldo a un equipo sometido a momentos de alta exigencia, y en la tanda de penales volvió a resultar una figura clave. Para ganar partidos de este calibre no alcanza con atacar bien: también hace falta un arquero capaz de transmitir serenidad cuando todo se decide en detalles.
La opinión de Alfred Bridge, enviado especial de Diario Los Andes, tras el pase de Argentina a la final.
Una construcción colectiva que tiene un destino
Argentina atravesó un campeonato de dificultades, ajustes y crecimiento. Después del traspié inicial ante Francia en la fase de grupos, fue encontrando respuestas competitivas y recuperando confianza. Ante España alcanzó otra prueba de madurez, gracias al compromiso del plantel y al trabajo conjunto del cuerpo técnico integrado por José Luis Páez, Diego Mir y Reinaldo García. En una región como Cuyo, donde el hockey sobre patines tiene raíces profundas, esta nueva final renueva la ilusión de miles de seguidores.
El aliento argentino, presente de principio a fin
El público argentino volvió a hacerse sentir en Asunción. La tribuna acompañó durante todo el encuentro, incluso cuando el marcador y el reloj parecían ponerse en contra. Su entusiasmo se convirtió en un sostén emocional permanente: el equipo respondió sobre la pista y sus hinchas mantuvieron encendida la esperanza desde las gradas.
Dos ambiciones frente a frente
El domingo 18 de octubre, Argentina volverá a medirse con Francia, esta vez con el campeonato del mundo en juego. El rival llega a su primera final con un plantel de extraordinaria calidad y la posibilidad histórica de levantar su primer trofeo. Argentina buscará ampliar una historia repleta de conquistas. Entre la tradición de uno y la ambición del otro, Asunción será escenario de una definición de enorme atractivo.