Mística, corazón y un sueño despierto: el triunfazo de Godoy Cruz en cancha de Deportivo Morón encendió la fe inquebrantable de regresar a Primera. Esa llama sagrada que parecía agonizar entre la fecha 14 y la 19 de la fase clasificatoria de la Primera Nacional —con cinco derrotas en siete jornadas en medio del caos, la barbarie y la intolerancia— resurgió de las cenizas. A seis fechas del cierre de la primera etapa previa a los playoffs, todo se transformó.
Gastón Gil Romero tuvo un regreso soñado a la titularidad yfue una de las figuras del Tomba y convirtió el gol que le dio al equipo mendocino la victoria ante Morón.
PrensaTomba
El Expreso encontró su alma: un grupo aguerrido, con identidad clara de juego y una idea que se defiende a muerte en el césped cada siete días. No es casualidad: de los últimos once partidos cantó victoria en nueve, encadenando cuatro victorias consecutivas. Imposible no conmoverse. No ilusionarse. Y lo demuestra el público del Expreo que acompaña al equipo cada vez que juega en el Feliciano Gambarte. Fiesta total.
El coraje de José Mansur al sostener a De Muner tras la tormenta en Madryn rindió sus frutos, igual que los refuerzos que se sumaron a mitad de año. Hoy el hincha vuelve a inflar el pecho y a mirar el futuro con hambre de gloria. Este equipo no solo gana: enamora, contagia esa mística de cancha y empuja a toda una provincia a soñar a lo grande. ¿Provincia? Sí, porque Godoy Cruz desde el año 1994 cambió el rumbo del fútbol mendocino. Rompió estructuras, cruzó fronteras. Y hoy, una camiseta del Expreso, se encuentra en cada rincón de Mendoza. Su mayor logro, sin dudas, más allá de lo deportivo.
Regresando a la actualidad de Godoy Cruz, se refleja en la fiereza de cada pelota dividida, en la solidaridad para defender y en el temple de un plantel que aprendió a responder en las paradas más bravas. Arranca la recta final con el Expreso absolutamente embalado y en su máxima expresión.
Que tiemblen los rivales: el Tomba está más de pie que nunca y va derecho por la gloria.