21 de octubre de 2026 - 00:17

El golazo de Leandro Paredes que hizo explotar el Maracaná: volvió de una lesión y metió a Boca en la final

El capitán regresó apenas 11 días después de sufrir un desgarro y fue protagonista de una noche inolvidable. Cuando Vasco da Gama había igualado la serie y los penales parecían inevitables, el campeón del mundo sacó un remate espectacular a los 42 minutos del segundo tiempo.

Hay goles que valen mucho más que un resultado. Y el de Leandro Paredes en el Maracaná tuvo todo para convertirse en uno de esos momentos que quedan grabados en la memoria de los hinchas de Boca. El mediocampista, que había sufrido un desgarro apenas 11 días antes y tenía motivos de sobra para quedarse afuera, decidió estar presente en una noche decisiva. Y terminó siendo el gran protagonista.

Cuando el partido entraba en sus últimos minutos, Vasco da Gama había conseguido descontar y dejar la serie igualada. Boca necesitaba una respuesta para evitar que la clasificación se definiera desde el punto del penal. Entonces apareció su capitán, el hombre que también lleva la camiseta de la Selección Argentina y que conoce como pocos la presión de los grandes escenarios.

A los 42 minutos del segundo tiempo, Paredes encontró el espacio, acomodó el cuerpo y sacó un remate desde afuera del área que terminó en el fondo de la red. Fue el 3-1 para el Xeneize, un golazo que cambió el desenlace de la semifinal y desató la locura de los jugadores, el cuerpo técnico y los hinchas argentinos que coparon un sector del mítico estadio de Río de Janeiro.

El capitán Xeneize convirtió un golazo con el que su equipo se convirtió en el primer finalista de la Copa Sudamericana.

El capitán Xeneize convirtió un golazo con el que su equipo se convirtió en el primer finalista de la Copa Sudamericana.

La imagen del festejo resumió la importancia de la conquista. No se trató solamente de un gol decisivo: fue la aparición de un futbolista que había llegado entre interrogantes físicos y que, en el momento de mayor tensión, respondió con una acción extraordinaria, luego de ingresar a los 10 minutos del segundo tiempo.

Once días después del desgarro, Paredes fue decisivo

La presencia del mediocampista ya representaba una noticia importante para Boca. Después de sufrir un desgarro, su participación estaba condicionada por los tiempos de recuperación y por la exigencia de una semifinal internacional. Sin embargo, decidió ponerse a disposición del equipo para una noche en la que el Xeneize se jugaba el pase a la final.

El riesgo deportivo era evidente: regresar antes de completar una recuperación puede implicar dificultades y aumentar la posibilidad de una recaída. Por eso, su presencia en el campo y, sobre todo, su intervención decisiva le dieron un valor especial a lo ocurrido en el Maracaná.

Paredes no solo aportó su calidad para manejar la pelota y ordenar al equipo. También apareció en el instante en el que Boca más necesitaba una respuesta. Su disparo desde media distancia fue la diferencia entre un cierre cargado de incertidumbre y una celebración que terminó con el conjunto argentino a un paso de la gloria continental.

El capitán que respondió cuando Boca más lo necesitaba

Campeón del mundo con la Selección argentina, Paredes está acostumbrado a competir en escenarios de máxima exigencia. Pero volver después de una lesión y marcar un gol de semejante importancia le dio a su actuación un significado particular.

Boca había construido una ventaja de dos goles en el primer tiempo gracias a Lautaro Di Lollo y Miguel Merentiel. Sin embargo, el descuento de Vasco volvió a poner la serie en suspenso. El equipo brasileño presionó y alimentó la posibilidad de los penales, hasta que el capitán xeneize encontró la solución con un remate que quedará entre las imágenes más recordadas de la noche.

La conquista también reflejó el peso que Paredes tiene dentro del plantel. Su experiencia internacional, su capacidad para asumir responsabilidades y su jerarquía individual aparecieron en el momento justo, cuando la clasificación parecía escaparse de las manos.

El pitazo final confirmó la clasificación de Boca a la final de la Copa Sudamericana. En el Maracaná, el Xeneize consiguió revertir la serie y volvió a meterse en una definición continental. Pero, más allá del resultado, la noche quedó marcada por una figura, Leandro Paredes. El capitán que volvió tras una lesión y que convirtió un golazo para transformar una semifinal dramática en una fiesta azul y oro.

Porque hay goles que clasifican. Y hay otros que, además, construyen una historia. El de Paredes tuvo las dos cosas.

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