Huracán de Parque Patricios cayó en condición de local ante Gimnasia y Esgrima de La Plata el jueves pasado, en el encuentro que abrió la fecha 13 del Torneo Clausura de la Liga Profesional. Más allá de lo futbolístico, el duelo dejó mucha tela para cortar a partir de la denuncia del árbitro Nicolás Ramírez.
El colegiado informó en un escrito que vivió una situación desagradable en la puerta de los camarines, cuando se retiró en el entretiempo junto a su equipo arbitral. Allí, según relató, recibió amenazas y protestas subidas de tono por parte de los dirigentes del Globo, enojados por su desempeño en la primera etapa.
“El entretiempo duró 20 minutos, con 5 minutos de demora, debido a que al finalizar el primer tiempo y en el retorno al vestuario de árbitros, autoridades del equipo local se encontraban en proximidad al ingreso, quienes comenzaron a increparnos con protestas airadas en desacuerdo con decisiones arbitrales del primer tiempo”, expresó de forma directa.
El árbitro Nicolás Ramírez denunció a los dirigentes de Huracán:
La situación continuó escalando, y alcanzó niveles preocupantes a partir de lo contado por el colegiado. “Luego de ingresar el equipo arbitral al vestuario, golpearon en reiteradas oportunidades la puerta queriendo ingresar. Antes de regresar al segundo tiempo, se acerca el personal policial anunciando que el vicepresidente del club local (David Garzón) quería ingresar al vestuario de árbitros para conversar”
A continuación, Ramírez completó: “No autorizamos el ingreso a nadie, y en disconformidad comenzaron a insultar y amenazar desde la zona de ingreso al campo de juego. Solicitamos al responsable de la liga profesional y personal policial a cargo del operativo que nos garantice el retorno al campo de juego para disputar el segundo tiempo sin cruzarnos con directivos del club para evitar diálogos y un mal momento para el equipo arbitral".
Así, con la situación controlada, Nicolás Ramírez salió a dirigir el segundo tiempo, donde Huracán lo igualó con un tanto de penal convertido por Caicedo, y luego lo perdió por el gol agónico de Conti. "Una vez que nos informan sobre las garantías del trayecto al campo de juego, salimos del vestuario custodiados por el personal policial para disputar el segundo tiempo”, cerró el juez.