La sucesión en la Selección Argentina ya tiene nombre y apellido. Lionel Scaloni amplió las alternativas para ocupar la capitanía, pero tomó una decisión concreta: Cristian Romero será quien lleve la cinta después de Lionel Messi.
Con 28 años, Cristian Romero será el capitán de Argentina ante Bolivia y asumirá definitivamente el lugar que dejará Lionel Messi. Su historia con la Selección comenzó mucho antes, marcada por expulsiones, aprendizaje y una personalidad que nunca pasó inadvertida.
La sucesión en la Selección Argentina ya tiene nombre y apellido. Lionel Scaloni amplió las alternativas para ocupar la capitanía, pero tomó una decisión concreta: Cristian Romero será quien lleve la cinta después de Lionel Messi.
El cambio tendrá su primera escena oficial el miércoles 30 de septiembre, cuando Argentina enfrente a Bolivia en el estadio Mario Alberto Kempes. Messi no estará en ese encuentro y el defensor cordobés asumirá una responsabilidad que, en realidad, comenzó a construir mucho antes de recibir la confirmación del entrenador.
A sus 28 años, Cuti Romero se convertirá en uno de los principales referentes del plantel. Y hay una particularidad: para quienes lo conocen desde sus primeros años, la elección no resulta sorpresiva. Romero siempre tuvo personalidad de líder, incluso cuando todavía no tenía una cinta en el brazo.
Daniel “Tico” Ríos, uno de sus formadores en San Lorenzo de Córdoba, lo había advertido cuando Romero todavía daba sus primeros pasos. Su personalidad aparecía especialmente cuando el equipo atravesaba dificultades. Si un compañero era superado, intervenía. Si el resultado era adverso, avanzaba metros para intentar cambiar el partido.
Esa característica permaneció con el paso de los años. La diferencia es que ahora tendrá una responsabilidad mayor: será quien conduzca al seleccionado dentro del campo en la etapa posterior a Messi.
No será, además, la primera vez que Romero use la cinta. Ya había asumido esa función en junio de 2025, cuando Nicolás Otamendi estaba suspendido y Messi comenzó aquel partido desde el banco de suplentes. Argentina terminó imponiéndose 1- 0.
Mucho antes de convertirse en uno de los defensores titulares de la Mayor, Romero ya conocía el predio de Ezeiza.
Su primera experiencia importante con la camiseta argentina llegó en el Sudamericano Sub 20 de 2017, bajo la conducción de Claudio Úbeda y con Fernando Batista como ayudante.
Aquel plantel tenía varios nombres que con el tiempo se convertirían en campeones del mundo: además de Romero, estaban Nahuel Molina, Lisandro Martínez, Lautaro Martínez y Juan Foyth.
Argentina consiguió clasificarse al Mundial de Corea del Sur al terminar cuarta en el Sudamericano. Romero fue una de las piezas importantes del equipo, pero también protagonizó uno de los capítulos que marcarían su primera experiencia internacional.
El defensor fue expulsado en dos partidos consecutivos del torneo. Primero vio la roja ante Perú, en el empate 1-1, y posteriormente volvió a ser expulsado frente a Venezuela, en un encuentro que terminó 0-0.
Las dos tarjetas llegaron por doble amonestación y terminaron dejándolo afuera del Mundial Sub 20.
En aquel momento, su temperamento todavía estaba en proceso de maduración. La intensidad que hoy aparece como una de sus principales características también podía jugarle en contra.
Marcos Senesi ocupó su lugar en la lista mundialista. Romero había participado de algunos amistosos previos, pero finalmente quedó al margen del torneo.
Fue uno de los primeros golpes importantes de su carrera con la Selección.
Fernando Batista, quien lo había observado desde las divisiones juveniles de Belgrano, fue uno de los primeros entrenadores que detectó su potencial.
El propio Batista recordó que había quedado impresionado al verlo jugar en Quinta División. Con el tiempo, Romero fue creciendo y comenzó a destacarse cada vez más.
Tomás Conechny, compañero suyo en aquel Sub 20, también recordó la intensidad con la que se entrenaba el defensor. Romero ya mostraba una personalidad diferente dentro de una camada que terminaría teniendo una enorme presencia en la Selección Mayor.
La evolución estuvo justamente en aprender a administrar esa agresividad.
Con los años, Romero no perdió su estilo. Siguió siendo un defensor intenso, físico y dispuesto a disputar cada pelota como si fuera la última.
La diferencia estuvo en el control.
El jugador que en 2017 había quedado marcado por dos expulsiones consiguió transformar aquella característica en una herramienta. Su juego se hizo más completo y también ganó protagonismo con la pelota, especialmente en el primer pase y la salida desde el fondo.
Esa evolución terminó llevándolo a consolidarse en la Selección y a formar una dupla central con Lisandro Martínez.
El camino del Cuti tuvo varios escenarios: San Lorenzo de Córdoba, Belgrano, las juveniles argentinas y su consolidación en Europa. También hubo frustraciones, como aquella ausencia en el Mundial Sub 20 que parecía un freno.
Nueve años después de aquella experiencia, la historia tomó otro rumbo.
Romero será el capitán de la Selección en una etapa que comenzará mientras Messi prepara su despedida. El próximo 6 de octubre, el rosarino tendrá su última función con la Albiceleste y, para entonces, el sucesor ya estará definido.
La cinta cambiará de brazo, pero no será un salto al vacío. Romero lleva años construyendo ese lugar.
Primero lideró sin cinta. Después aprendió de los errores que alguna vez lo dejaron afuera de un Mundial juvenil. Ahora, a los 28 años, tendrá la responsabilidad de encabezar dentro de la cancha a la Selección que inicia una nueva etapa.