El partido de vuelta entre Recoleta FC y Boca Juniors por los octavos de final de la Copa Sudamericana tuvo un marco atípico en las tribunas. A pesar de jugarse en territorio guaraní, el conjunto de La Ribera hizo sentir su peso popular y fue virtualmente local gracias a una verdadera multitud.
Por unas horas, el emblemático estadio Defensores del Chaco mutó en una auténtica sucursal de La Bombonera. Los trapos, los tirantes y el colorido característico del club de La Ribera dominaron el escenario de Asunción. Cerca de 20 mil almas cruzaron la frontera para alentar al equipo en una demostración de aliento que dejó en evidencia la desproporción en las tribunas, donde apenas un puñado de simpatizantes locales se ubicó en un rincón.
La nota negativa ocurrió en los minutos previos al inicio del encuentro. Según marcó el periodista Leandro Aguilera, muchos simpatizantes afrontaron problemas para ingresar al estadio. "La Barra de Boca fue retenida en la frontera y aún no llegó al Estadio. Hay hinchas en los accesos que no pueden ingresar porque dieron positivo en el control de alcoholemia y otros aún no les llegó el QR", indicó.
Problemas en el ingreso de hinchas de Boca:
Desde muy tempranas horas de la tarde, las inmediaciones del estadio se vieron desbordadas por fanáticos Xeneizes que coparon la capital paraguaya. Lejos de sentirlo como una desventaja, para la dirigencia y el plantel de Recoleta FC la masiva concurrencia significó una oportunidad histórica de recaudar dinero y vivir un espectáculo de gran atmósfera.
En la previa del trascendental cruce, el entrenador del conjunto paraguayo, Jorge González, analizó la particular escena con absoluta naturalidad y dejó en claro que la presión externa no amedrenta a los suyos. “No somos un equipo de hinchada abultada. Casi siempre nos toca jugar con el público en contra; nos pasó en Brasil, nos sucedió frente a San Lorenzo y ahora contra Boca. Con Santos, incluso, jugamos cerca de la frontera y el estadio se llenó de simpatizantes visitantes”, explicó el DT.
La gente de Boca acudió en gran número al Defensores del Chaco:
Para el estratega, la presencia de un marco imponente resulta sumamente beneficioso para el crecimiento futbolístico y mental de sus dirigidos, debido a que medirse a estadio lleno genera una motivación enorme. “Para nosotros es vital jugar a cancha llena porque representa una motivación extra para los muchachos. Ya han demostrado que están capacitados para absorber cualquier tipo de presión, provenga del ambiente o del rival de turno”, afirmó.
El Jugador Número 12 volvió a dar una muestra de convocatoria, empujando al elenco conducido por Rodolfo Arruabarrena en una noche continental donde la marea azul y oro se adueñó por completo del protagonismo en Asunción.