Platense dejó todo en su intento por dar vuelta la historia en los cuartos de final de la Copa Libertadores, pero no pudo lograrlo ante un Fluminense que supo capear el temporal. Lejos de lo deportivo, la nota negativa de la eliminación la dio parte de la hinchada del Calamar al invadir el campo de juego y causar incidentes.
Cuando el árbitro del encuentro marcó el centro de la cancha, decretando la salida del cuadro local del máximo certamen continental, todo el Estadio Ciudad de Vicente López explotó en aplausos y cantos en modo de agradecimiento a sus jugadores. La emoción por una campaña histórica y la comunión con un plantel que estuvo apenas a un gol de la hazaña dominó la escena.
Incidentes entre las hinchadas de Platense y Fluminense:
Sin embargo, esa emotividad fue mermando, y la atención se centró en una escena que no representó a los verdaderos fanáticos del conjunto Calamar. Un grupo identificado con indumentaria del club de Buenos Aires entró al campo de juego, se dirigió hasta donde se encontraba la parcialidad de Fluminense y comenzó a causar incidentes. Según trascendió, el objetivo era el robo de algunas banderas y dar pelea a los brasileños.
La confusión era total en el verde césped entre los allegados a ambos planteles, y los trabajadores de CONMEBOL y de los medios de comunicación. En la tribuna popular visitante, los hinchas del Flu se debatían entre el silencio, el miedo y la incredulidad. Algunos intentaron responder con agresiones verbales o tirando elementos al campo de juego, pero fueron los menos. La gran mayoría sólo observó la situación con temor.
De esta manera, la eliminación de Platense en la Copa Libertadores quedó en un segundo plano, dándole paso a una situación bochornosa que empañó el esfuerzo de toda una institución. Si bien todavía no hay información oficial al respecto, se esperan duras sanciones del ente rector del fútbol sudamericano, que pueden ir desde multas económicas hasta partidos a puertas cerradas en próximas intervenciones internacionales.