23 de enero de 2016 - 00:00

De animales y plantas (primera parte)

Nuestro hablar cotidiano está lleno de expresiones connotativas que pretenden hacer claro el modo de expresarnos a fin de ser comprensible nuestro discurso para la mayor cantidad de interlocutores.

Así es como incorporamos comparaciones con seres provenientes del mundo animal y vegetal, que son claras para la mayoría de los que integramos la misma comunidad lingüística, pero que suelen resultar oscuras para los extranjeros que están estudiando español y para los hablantes jóvenes, familiarizados con otros modos de expresión. Veamos, en esta columna, algunas provenientes del ámbito animal; en la próxima, nos dedicaremos al mundo vegetal:

"LÁGRIMAS DE COCODRILO": El diccionario académico nos dice acerca de esta expresión que son las que vierte alguien aparentando un dolor que no siente. La locución, que sirve para indicar falsedad, alude al hecho real por el cual los cocodrilos lloran mientras devoran a sus presas. Esto se debe a que las glándulas lagrimales están situadas a muy pocos centímetros de las salivales y por tanto se estimulan cuando el cocodrilo come. Además, los ojos de estos animales necesitan estar siempre húmedos, por lo que sus glándulas segregan lágrimas para ese fin. Así, escuchamos, "Cuando la vea llorar, no le crea: no es sincera y derrama lágrimas de cocodrilo".

"METER EL PERRO": Se usa esta expresión con el valor de "engañar, estafar". Se dice que en el lenguaje futbolero, se aludía literalmente al hecho de soltar un perro en la cancha para que el juez se viera obligado a suspender el partido, en un momento complicado. Hoy, desvinculada de ese contexto, se hace referencia a una mentira: "Me han metido el perro con esa oferta". El diccionario de lunfardo de Oscar Conde da como equivalente la frase "meter la mula", aunque la explicación probable es otra: quizá, al pesar el carro cargado, el carrero trataba de que la mula que lo impulsaba gravitara sobre la balanza; se adulteraba, por lo tanto, el peso del cargamento: "Te han metido la mula con el precio de ese medicamento".

"CORRER LA CONEJA": Esta locución verbal se usa en nuestro país, coloquialmente, para indicar "pasar hambre, pasar necesidades, estar en la indigencia": "En esa época, corría la coneja frecuentemente". Evidentemente, se alude a la dificultad de dar caza a este animal por la rapidez con que corre. Nuestro Diccionario integral del español de la Argentina da esta expresión, como también "correr la liebre", con el valor de "tener dificultades para lograr un ingreso económico que cubra los gastos indispensables". El diccionario de lunfardo da el sustantivo 'coneja' como sinónimo de "hambre" e incluye el verbo 'conejear', con el valor de "pasar hambre u otras necesidades".

"HUMOR DE PERROS": El diccionario académico da esta expresión como equivalente de 'humor de mil diablos' y 'humor de todos los diablos': todas ellas tienen el significado de "pésimo humor, mal humor muy acentuado, estado de ánimo de una persona que está enojada, irritada o fastidiada". Escuchamos expresiones como "No le hable: hoy tiene un humor de perros".

"SER UNA GATITA". Coloquialmente, alude a una mujer desinhibida, atractiva y sensual. Se hace referencia a los movimientos corporales de la hembra del gato; al usarse el sustantivo en diminutivo, se quiere disimular la verdadera condición de la mujer, detrás de una actitud de búsqueda de protección y de caricias: "Esa es, aparentemente, una gatita, pero esconde a una tigresa".

"SER LA GATA FLORA": Se hace alusión a la persona que nunca se conforma: "Traté de hacer lo que me pedía, pero nunca lo logré: es como la gata Flora".

"SER UN LORO" (UNA COTORRA): Se utiliza el nombre del loro para aludir a la cualidad de la persona que habla mucho y se repite constantemente: "Cuando te quiere convencer, es un loro insoportable". Con ese valor, puede sustituirse 'loro' por 'cotorra'. Pero también, en nuestro contexto, 'loro' suele indicar al que repite algo de memoria, mecánicamente, sin comprender su sentido: "No es un buen alumno: es un loro que no entiende lo que dice". Además, 'loro' puede aludir a la mujer muy fea o de aspecto extravagante: "Es un loro tu vecina".

"CONTESTAR UN CABALLAZO": El diccionario académico registra el vocablo 'caballazo' con un primer sentido de "atropello, agravio cometido en contra de alguien" y con un segundo valor de "con prepotencia". De este modo, quien contesta así lo hace de mala forma, casi de manera insultante.

"ELEFANTE BLANCO": Esta expresión se ha acuñado para dar a entender que algo es muy caro o que cuesta mucho mantenerlo: "En la institución, los elefantes blancos deben ceder su espacio a los más jóvenes".

"COMO PEZ EN EL AGUA": Esta locución adverbial, que se usa coloquialmente, tiene valor modal y significa "con soltura, con facilidad, con comodidad": "Ahí está Pedro en su nuevo trabajo, como pez en el agua".

"SER SAPO DE OTRO POZO": Se usa esta locución, coloquialmente, en nuestro país y en Uruguay, para indicar que alguien pertenece a una clase social o a un medio diferentes; también sirve para designar a la persona que se encuentra molesta o tensa en un determinado ambiente, por resultarle ajenas o extrañas las costumbres o la forma de ser de la gente que lo habita: "Siempre fui sapo de otro pozo en ese ambiente".

"PAPAR MOSCAS": Cuando se dice de alguien que "está papando moscas" se quiere significar que se encuentra embelesado o con la boca abierta: "Se quedó papando moscas después de oír la noticia". Puede ser equivalente a 'cazar moscas', con el valor de "ocuparse en cosas inútiles o varias".

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