26 de diciembre de 2015 - 00:00

De advertencias, informes y trapitos al sol

El estudiante extranjero escuchaba atentamente las noticias que emitía un canal televisivo para adiestrarse en comprensión auditiva; de repente, una oración lo dejó pensando y no pudo entender su contenido: “El tema de los trapitos es de hondo contenido social”. Vino a preguntarme por el significado de ‘trapitos’, ya que ese término era el que no le permitía comprender el sentido cabal de lo escuchado.

En primer lugar, habrá que aclarar que ‘trapito’ es el diminutivo del sustantivo ‘trapo’, que tiene como principales significados “pedazo de tela desechado” y “paño de uso doméstico para secar, limpiar, quitar el polvo, etc.”; con este valor, lo usamos al decir, por ejemplo, “Rápidamente, la muchacha aseó con un trapo viejo y húmedo el piso manchado de barro, luego de la lluvia”. Una tarea que cumplen en todo nuestro país los chicos, adolescentes y jóvenes, es la de cuidar los coches estacionados en la calle. Se retribuye su cuidado con una propina, a veces voluntaria, otras, en cambio, acordada previamente entre el dueño del vehículo y su circunstancial cuidador.

Al llamárselos ‘trapitos’, se está usando una figura retórica denominada “metonimia” que consiste, en este caso, en mencionar al ejecutante de una acción por el nombre del instrumento que utiliza: en nuestro ejemplo, en vez de decir ‘joven cuidacoches’,  lo nombramos a través del elemento –el trapito– que utilizan para limpiar los vidrios de esos vehículos, mientras están estacionados. Otras veces, los ‘trapitos’ se acercan a las ventanillas de los coches en marcha, mientras se espera el cambio de luces del semáforo, y ofrecen limpiar, trapo húmedo en mano, los vidrios de las ventanillas o del parabrisas, a cambio de una cantidad menor de dinero. Este uso del vocablo ‘trapito’ con el significado mencionado es propio de la Argentina; se trata de un “significado social” del término.

Pero el vocablo ‘trapo’ es de rico uso: coloquialmente, puede aludir, usado en plural, a las prendas de vestir, especialmente de la mujer: “Se gasta el sueldo en trapos”. También coloquialmente, se usa la expresión ‘a todo trapo’ para señalar “con lujo, con todo lo necesario”: “Hizo una fiesta a todo trapo”.

En cambio, utilizar las locuciones adverbiales coloquiales ‘como a un trapo’ o ‘como a un trapo sucio’ es significar “con desprecio y de forma humillante”: “Trata a sus empleados como a un trapo”. También, si alguien queda ‘como un trapo’ o ‘hecho un trapo’, significa que queda derrotado, deprimido, desmadejado, muy cansado, trastornado”: “Luego de semejante derrota, quedó hecho un trapo”.

Si se pone a alguien como un trapo, estaremos diciendo, coloquialmente, que se lo reprende agriamente, con palabras ofensivas o enojosas: “Salió del lugar llorando, después de que su jefa la pusiera como un trapo”. Si, por otro lado, “se sacan a alguien los trapos sucios al sol”, o “a relucir”, se está queriendo decir que se le están echando en cara sus faltas y que se las hace públicas, sobre todo, a través de una riña acalorada: “Se enojó mucho y, con palabras soeces, le sacó a relucir sus trapos sucios al sol”. Cuando se usa, referida a alguien, la expresión “ser un trapo” o “ser un trapo viejo”, coloquialmente hablando se le está restando todo valor, se está señalando que ya no sirve.

¿Y qué significa que un niño tiene ‘lengua de trapo’?: quiere decir que todavía no habla bien, que lo hace con dificultad; pero la misma expresión, en algunos países sudamericanos, se usa para señalar a la persona deslenguada, al lenguaraz.

Volviendo a la pregunta inicial planteada por el extranjero, ‘Trapito’, como nombre propio, fue el nombre de un cómic y de un largometraje argentino, dirigido y escrito por el dibujante y cineasta Manuel García Ferré, por el año 1975 (vestido con trapos viejos).

Hay verbos que usamos en nuestras expresiones cotidianas que no llevan siempre las mismas construcciones, incluso dudamos al utilizarlos:  tal es el caso de los verbos ‘advertir’ e ‘informar’ que, conforme al significado que les deseamos atribuir, admiten o no a su lado construcciones con la preposición ‘de’. Veámoslo con ‘advertir’: el primer significado de este término es el de “notar, observar”; cuando toma este valor, la construcción que le sigue no ha de llevar la preposición ‘de’: “Ayer, he advertido (notado, observado) que viene muy desprolijo a trabajar”. También, si el valor significativo es el de “aconsejar”, se ha de construir del mismo modo, sin la preposición ‘de’: “Te advierto que es mejor ahorrar y no contraer deuda a largo plazo”.

En cambio, cuando el significado es el de “alertar o hacer una advertencia acerca de algo a una persona”, entonces sí se construye seguido de la preposición ‘de’: “Le he advertido de su falta de honestidad”; si lo que viene a continuación es una cláusula encabezada por ‘que’, se mantiene y es correcto el uso de la preposición: “Lástima que no fui advertida de que era tan rencoroso” y “Me ha advertido de que debe retirarse pronto”. Si tenemos dudas entre colocar o no la preposición ‘de’, sustituyámosla por ‘acerca de’: “Lástima que no fui advertida acerca de que era tan rencoroso” y “Me ha advertido acerca de que debe retirarse pronto”.

Comportamiento similar guarda el verbo ‘informar’: si toma el valor de comunicar algo a alguien, no llevará a su lado una construcción con ‘de’: “Le informamos que debe hacerse cargo de sus funciones el lunes”; “Todavía no me han informado que se vayan a casar”. Pero si el valor de significado es “dar información a alguien acerca de algo”, entonces sí la construcción adyacente llevará la preposición ‘de’: “La compañía aérea ha informado a los interesados de que (= acerca de que) sus vuelos operan con normalidad”. Este uso es propio de la lengua culta de América y de España. Una forma de verificar su corrección es la transformación de la oración a la voz pasiva: “Los interesados fueron informados por la compañía aérea de que sus vuelos operan con normalidad”.

Si en lugar de ‘informar’ tomamos ‘informarse’, como pronominal y con el valor de “hacer las gestiones necesarias para obtener una información”, entonces siempre colocaremos a su lado la construcción encabezada por ‘de’: “Me informé de cuál era su procedencia” y “¿Te informaste de qué intenciones tiene esa persona?”.

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