En la dinastía Ortiz, difícilmente podrán olvidar la noche del 14 de mayo de 2018.
En la dinastía Ortiz, difícilmente podrán olvidar la noche del 14 de mayo de 2018.
Y no sólo por ser el Día del Futbolista o porque el “Indio” Darío haya cumplido nuevamente con su eterno rol de piloto de tormentas de Gimnasia La Plata (derrotó 2-0 a Newell's como local y volvió al triunfo tras nueve fechas).
Hubo algo mucho más fuerte que ese detalle estadístico. Ni bien terminó el encuentro, el DT se fundió en un emotivo abrazo con Nicolás, su hijo, que debutaba en ese partido y encima marcó el primer tanto.
-Darío, seguramente todavía estarás emocionado...
-Estoy muy contento. Nico se merecía jugar, pero viste que el fútbol es una máquina de generar suspicacias y muchos iban a decir: ‘juega porque es el hijo del técnico’. Si se llamaba Ramírez no pasaba nada, pero lleva el apellido Ortiz y el morbo está en todos lados.
-Pero tu hijo te dio la razón. Debut, gol y victoria después de 9 partidos...
-Sí, aparte veníamos muy bien. Habíamos hecho dos partidos muy buenos ante equipos de la talla de Independiente y Boca. La verdad que fueron tres partidazos y por suerte no perdimos. Cuando asumimos después de la renuncia de (Facundo) Sava varios pensábamos que íbamos a perder los tres.

-¿En qué momento te decidiste a hacerlo debutar?
-Pasa que el marcador central (Manuel Guanini) estaba suspendido y el paraguayo (Omar Alderete) no me daba lo que yo pretendía.
-¿El abrazo con él fue uno de los momentos más emotivos en tu carrera?
-Sin dudas. Porque si bien yo siempre dije que adentro de la cancha Nicolás no es mi hijo sino un jugador más del plantel, es imposible no emocionarse. Me llamó muchísima gente y cuando llegué a casa mi mujer y mi hija están llorando de la emoción. La verdad que fue todo muy lindo.
-Nicolás juega en el mismo puesto (marcador central) que vos. ¿Se parece en cuanto al estilo de juego?
-No, él es muy fuerte y más alto: mide 1,87. Además, juega bien con los pies y eso lo diferencia más de mí porque yo era más marcador, más defensor. Nicolás se lo merece porque es muy profesional. Ayer (por el lunes) anduvo bien, le tocó marcar a Leal que es un delantero muy bravo y parecido al “Morro” García.
-¿Y qué es de la vida de tus otros dos hijos (NdR: Hernán y Matías) que también eran futbolistas?
-Matías es lateral derecho. En Mendoza jugó en Murialdo y acá en La Plata lo hizo en Everton (Federal B). Pero decidió no jugar más al fútbol y se fue a vivir a México. Hernán es delantero y el más habilidoso de la familia, pero le gustaba más salir que entrenar (risas) y tuvo que dejar. Era un jugador muy interesante. Estuvo en Atlético Argentino, era “7” pero no jugó mucho y después se dedicó al fútbol de salón.
-¿Vas a seguir trabajando en el Lobo platense?
-Sí, esta tarde (por ayer) estuve reunido con Pedro (Troglio) y la idea es seguir desempeñando el cargo de manager. También me han llegado algunos ofrecimientos para dirigir en Primera y también en el Nacional B y lo estoy analizando. El tema es que yo ya di mi palabra que volvía a mis funciones y no puedo fallarle a la gente de Gimnasia porque acá me quieren mucho y me siento muy valorado.
-¿Vendrías siendo una especie de 'Gato' Oldrá de Gimnasia La Plata?
-Sí, algo así. Ellos (por los dirigentes) quieren que me encargue de las divisiones inferiores porque cuando yo estuve la vez anterior sacamos varios juveniles de la cantera del club y el objetivo es volver a retomar ese camino. Ahora estoy muy abocado al trabajo con la Tercera. Vamos a ver.
-¿Tenías ganas de seguir dirigiendo?
-Y... cuando volvés a dirigir te pica otra vez el bichito y la verdad que es difícil estar detrás de un escritorio. Más allá de que tomás decisiones importantes, no es lo mismo estar en el campo de juego que sentado en una oficina.