La maestra dudó al anunciar los nombres de los nuevos abanderados y escoltas del establecimiento: ¿cómo proceder con ‘escolta’, tener en cuenta el género de la palabra o el sexo del que va a recibir la distinción? Para responder, deberemos tener en cuenta qué queremos decir al usar el vocablo; ‘escolta’ es un sustantivo femenino cuando se está refiriendo al acompañamiento de personas o vehículos que lleva alguien o algo para su protección: “Advertimos que el canciller había llegado por el intenso movimiento de una escolta de hombres armados”.
En el ámbito militar, se llama ‘escolta’ a la nave o aeronave que acompaña a otras en su desplazamiento, como medida de protección: “Fue emocionante ver cómo zarpaba la fragata, con la escolta de una decena de naves menores”. También, puede indicar acompañamiento, en señal de honra o reverencia: “Entró al templo el nuevo arzobispo con la escolta de los párrocos del lugar”.
El origen del vocablo ‘escolta’ se encuentra en el italiano ‘scorta’, cuyo significado es “acompañamiento”.
Si el sustantivo se refiere a una persona que acompaña a alguien o va detrás de algo, en señal de reverencia o respeto –como es el caso de quien debe escoltar la enseña patria–, llevará el artículo masculino o femenino, según el sexo de la persona: “José es el escolta de la Bandera Nacional desde ayer” y “La escolta, débil y frágil, se desmayó al terminar el acto”.
Si el rango de escolta le corresponde a un varón y debo anteponer la preposición ‘a’, deberemos usar la contracción ‘al’: “Todas las miradas se dirigieron al escolta que tantos méritos tenía”.
En baloncesto, el ‘escolta’ tiene como objetivo principal anotar puntos para su equipo; muchas veces, el ‘escolta’ tiene una altura mayor que los jugadores “base” y es conocido como “posición dos”.
Otra palabra que despierta dudas es ‘custodio: ¿se debe usar ‘custodio’ o es más adecuado ‘custodia’? Los dos términos se vinculan con el verbo ‘custodiar’, cuyo significado es “guardar con cuidado y vigilancia”.
Si utilizamos el sustantivo femenino ‘custodia’, estamos aludiendo a la acción y efecto de custodiar: “La custodia del nuevo monumento estará a cargo de dos jóvenes policías”. También será este sustantivo el que usaremos para designar a la persona o escolta encargada de custodiar a un preso: “El reo consiguió burlar a la custodia mediante un hábil ardid”.
En el culto católico, la ‘custodia’ es la pieza de oro, plata u otro metal, donde se expone la hostia consagrada a la adoración de los fieles: “Recuerdo que en la capilla del colegio debíamos honrar la custodia, con recogimiento y devoción”.
En cambio, el sustantivo toma género masculino cuando significa “encargado de custodiar”, aunque el diccionario no aclara si se trata de un preso o de un objeto; simplemente, se habla de un responsable de la acción, presuponiendo que es de sexo masculino: “Pedía que el custodio de la sala fuera joven”.
Este uso como sustantivo masculino se da, con valor de aposición, en la expresión ‘ángel custodio’ que aparece definido en el diccionario como “ángel que Dios tiene señalado a cada persona para su guarda o custodia”. El equivalente es ‘ángel de la guarda’.
Un error recurrente a la hora de responder un cuestionario sobre datos personales es el de llenar el espacio asignado para la nacionalidad, con el adjetivo en masculino, si se trata de un varón, y en femenino, si es una mujer: así, por ejemplo, Raúl llenará el casillero perteneciente a la nacionalidad, con el gentilicio ‘argentino’ y Silvia lo hará con el femenino ‘argentina’, pues ambos piensan en hacer la concordancia con su propio sexo, no con el género de la palabra ‘nacionalidad’.
La respuesta correcta, en ambos casos, es ‘argentina’ o ‘francesa’ o ‘colombiana’ o ‘peruana’, en concordancia no con las personas que llenan el formulario, sino con el sustantivo ‘nacionalidad’, que es de género femenino.
¿Y la palabra ‘alerta’? En primer lugar, existe un ‘alerta’ que se utiliza con valor interjectivo. Así usada, la palabra procede de la locución interjectiva italiana ‘all’erta’, con la que se instaba a los soldados a ponerse en guardia ante un ataque. Con este valor, se usa en español como voz de aviso o de alarma: “¡Alerta! No se deje engañar por falsos gestores”. Si esta interjección se transforma en sustantivo, toma el género masculino: “A mis oídos llegó el alerta que gritó el guardián”.
Si ‘alerta’ es un sustantivo, cuyo significado es el de “aviso o llamado de atención para prevenirse ante un posible riesgo o daño” o “situación de vigilancia o atención, especialmente en prevención de un posible riesgo o daño”, puede tomar género masculino o femenino: “Ante la bajada inminente del zonda, rige el alerta meteorológico”, pero también “Dieron la alerta roja por posibles granizadas intensas”.
Ocurre que ‘alerta’ puede también actuar como adjetivo, de una sola terminación, con el significado de “vigilante, atento”: “el policía alerta” y “una guardia alerta”. Si se refiere a sustantivos en plural, también el adjetivo ‘alerta’ se pluraliza, en concordancia con ellos: “Los pobladores alertas ante cualquier movimiento extraño”. Sin embargo, hay quienes lo utilizan como adjetivo invariable, también en cuanto al número: “Todos aguardaban su paso con las miradas alerta”.
Por último, esta palabra puede funcionar con valor de adverbio, junto a verbos como ‘estar, poner, vivir, mantener, continuar, permanecer’ en estos casos, la palabra se conserva invariable, en género y número: “Los perros permanecen alerta por los ruidos extraños o Las vecinas deberían estar alerta ante la presencia de falsos censistas”.
Sin embargo, en estos casos, no se considera incorrecto pluralizar ‘alerta’, pues su función podría también ser adjetiva y no referirse al verbo, sino al sustantivo precedente. Por consiguiente, puede admitirse también, en las oraciones anteriores: “Los perros permanecen alertas por los ruidos extraños” o “Las vecinas deberían estar alertas ante la presencia de falsos censistas”. Aquí ‘alertas’ -en concordancia, respectivamente, con ‘perros’ y con ‘vecinas’- ha tomado el valor de un predicativo.