30 de octubre de 2015 - 00:30

Cubiertas de techos: aislaciones y protecciones

Las cubiertas de un edificio constituyen el cerramiento superior de la envolvente de estos.

Constructivamente se las pueden agrupar en cubiertas planas y cubiertas inclinadas:

Cubiertas planas

Son aquellas que mantienen una pendiente de hasta un 3% máximo y que pueden ser transitadas en forma permanente u ocasional. Normalmente su estructura es de hormigón armado o de perfilería de acero, con cierres de placas o ladrillos.

Cubiertas inclinadas

Abarca todos los tipos de techos en pendientes más o menos acusadas, de acuerdo a diseño y material de terminación. La estructura resistente puede ser de madera, metálica o de hormigón armado. Es importante hacer notar que, además del área de cubierta propiamente dicha, los otros elementos existentes en una azotea como parapetos, tanques de reserva de agua, conductos de ventilación, etc., constituyen puntos críticos en lo que se refiere a la estanqueidad del conjunto, ya que generan encuentros con el plano horizontal que requieren una correcta solución constructiva para que no se produzcan filtraciones.

Las cubiertas inclinadas aseguran un rápido escurrimiento de las aguas por exclusivo imperio de la forma. Pero si bien esto constituye una gran ventaja en relación a las cubiertas planas, no por ello se evitan las posibilidades de que se produzcan filtraciones y goteras hacia el interior de los locales adyacentes.

No hay necesidad de proveer de juntas de dilatación, pero la atención relacionada con la posibilidad de filtraciones en puntos conflictivos se centra aquí en los encuentros de las distintas aguas del tejado, limatesas y limahoyas entre sí y de las cubiertas con paramentos verticales. La técnica constructiva deberá además cuidar los detalles de canaletas en caso de no poder tener libre escurrimiento algunos de los faldones del techo.

Cuando en una cubierta existan limahoyas, es recomendable reforzar la zona con una lámina impermeable (asfáltica, de caucho butílico o PVC resistente a la intemperie). La dimensión de las limahoyas debe tener en cuenta el volumen de escurrimiento de las aguas que confluyen a ellas. Igualmente, debe efectuarse un generoso cálculo de las dimensiones de las canaletas y de la sección de las bajadas de conducción pluvial cuando no sea permitido el libre  escurrimiento de las aguas para evitar infiltraciones por desbordamiento.

Se deben observar cuidadosamente las uniones de tejados con muros mediante viseras de zinc o hierro galvanizado que permitan que el agua que escurre por la pared no siga un camino descendente hacia el interior y se evacue por el techo. En el caso de existir fuertes vientos dominantes en la zona, las piezas de cumbrera de tejas cónicas se deben orientar de modo que monten unas encima de las otras, en sentido contrario a la dirección de tales vientos.

Juntas elásticas de cubiertas planas

Las juntas que deben absorber en una cubierta los movimientos debidos a los efectos de la temperatura sobre su superficie y en los encuentros con elementos verticales necesitan cumplir ciertos requisitos para poder llenar la  función que les está asignada:

- No se ejecutarán juntas transversales a la dirección del escurrimiento de las aguas, pues al dilatarse en el verano y sobrepasar el nivel del solado, actúan como pequeños diques en el punto más proclive a la filtración de agua en la cubierta.
- La junta debe ser tan profunda como sea el conjunto de las capas que están colocadas por encima de la aislación térmica, que son las que sufren los efectos de los cambios de temperatura.
- De acuerdo a las superficies a considerar y los coeficientes de dilatación lineal respectivos de los materiales mencionados en el punto 2, se calculará la amplitud del movimiento de éstos para poder estimar las dimensiones mínimas y máximas de las juntas, evitando su rebasamiento.  
- El material a utilizar deberá estar firmemente adherido a los bordes o labios de la junta, pero no al fondo de ésta. Tampoco debe ocupar todo el volumen de junta, tanto por su costo como para que posea mayor  libertad de movimientos.
- Es importante que los bordes o labios de las juntas sean paralelos y perfectamente planos, para lograr un buen comportamiento del material de junta.
- Se debe tener en cuenta el envejecimiento del material utilizado, ya que las condiciones de exposición del mismo son sumamente exigentes. Debe ser reemplazado al agotar su vida útil.

Bordes

En el encuentro de la cubierta con los parapetos u otros elementos verticales se suele ejecutar una acanaladura en la mampostería, para introducir en ella la porción vertical de la membrana, y luego el hueco se rellena con mezcla. El punto en que la membrana se introduce en el parapeto es un punto en el cual no hay adherencia, sufre variaciones dimensionales debido a su exposición a la intemperie y donde se produce un corte en la continuidad del sellado se originan fisuras por donde penetra el agua. Para evitar este punto débil, la inserción de la baveta en la carga de la terraza debe estar en un plano rehundido respecto al filo del muro, formando una especie de goterón.

Es también importante, sobre todo si se utilizan membranas gruesas, que el ángulo formado por el solado y la carga tenga una curvatura apropiada, de tanto mayor radio cuanto más grueso sea el material que ha de ir adherido encima.

Los mantos impermeables deben unificarse con la barrera de vapor, elevar ambos e introducirlos en los pretiles o parapetos utilizando dispositivos destinados a recibir a las membranas mediante piezas adecuadas que solucionen el encuentro de estas con los materiales rígidos (mampostería, hormigón) y que incluso permitan efectuar los reemplazos de las membranas, inspección de los sellados y su eventual reposición periódica sin tener que picar los pretiles o parapetos para rehacer bavetas.

Nos reencontramos en noviembre, en el anteúltimo capítulo de estas crónicas.

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