14 de marzo de 2014 - 22:36

Crimea: Occidente no reconocerá la votación para unirse a Rusia

Mañana, en un clima de tensión, los habitantes de Crimea expresarán en un referéndum si quieren anexarse a Rusia o seguir integrando Ucrania. Se espera que gane la primera opción, que según EEUU sería "ilegal".

Estados Unidos y la comunidad internacional no reconocerán el resultado de la votación en Crimea, mañana, sobre si la estratégica península desea separarse de Ucrania, anunció ayer el secretario de estado norteamericano, John Kerry, después de seis horas de conversaciones con el canciller ruso.

Kerry hizo estas declaraciones después que Serguei Lavrov reconociera que las dos naciones no compartían "una visión común" de la crisis en Ucrania.

Se prevé que el referéndum en Crimea, una estratégica península en el Mar Negro de 2 millones de habitantes, respaldará ampliamente la secesión y una posible futura anexión a Rusia. El gobierno en Kiev sostiene que el referéndum es ilegal, pero Moscú dice que no reconoce a ese gobierno.

Estados Unidos y la Unión Europea dicen que el referendo en Crimea viola la constitución ucraniana y el derecho internacional. Si Crimea vota por la secesión, Washington y Bruselas prevén aplicar sanciones, posiblemente a partir del lunes, a funcionarios y empresarios rusos acusados de agravar la crisis y socavar el nuevo gobierno.

Kerry dijo ayer que durante las conversaciones en Londres había formulado varias ideas sobre la manera de respetar la soberanía de Ucrania y a la vez responder a los temores de Rusia, pero Lavrov dejó en claro que el presidente ruso Vladimir Putin no tomaría decisiones sino después de la votación. Lavrov ratificó que Rusia "respetará los resultados del referéndum" en Crimea y añadió que las sanciones perjudicarían las relaciones.

"Nuestros socios también comprenden que las sanciones son contraproducentes", dijo el canciller ruso.

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, declaró ayer que la realización del referéndum minará los esfuerzos para encontrar una salida pacífica a la crisis. "El así llamado referéndum sería una violación de la Constitución ucraniana y de la legislación internacional. Si tuviera lugar, no tendría ni base legal, ni legitimidad política".

Gobernantes europeos y de Estados Unidos han exhortado reiteradamente a Moscú a que retire sus fuerzas de Crimea y deje de alentar a las milicias locales que presentan el referéndum como una elección entre restablecer las relaciones con Rusia o regresar a la época de la Segunda Guerra Mundial, cuando algunos ucranianos cooperaron con la ocupación nazi.

El enfrentamiento entre Rusia y Occidente ha sido presentado como una lucha por el futuro de Ucrania, un país de dimensiones y población similares a las de Francia. Buena parte del sector más occidental de Ucrania es partidario de las relaciones con la UE, en tanto en el este priman las relaciones tradicionales y económicas con Rusia. Aunque la Cancillería rusa advirtió ayer que se reserva el derecho de intervenir en el este de Ucrania en defensa de la población rusa que, dice, está amenazada, Lavrov negó que hubiera planes de enviar tropas. "Rusia no tiene ni puede tener planes de invadir las regiones surorientales de Ucrania", aseguró.

La cancillería rusa dijo que los enfrentamientos de la noche anterior en la ciudad de Donetsk demostraban que las autoridades ucranianas habían perdido el control del país y no podían garantizar la seguridad.

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