Las manifestaciones en Ucrania "se parecen a un golpe de estado" declaró ayer el primer ministro ucraniano, Mykola Azarov, que acusó a la oposición de "utilizar métodos ilegales". "Lo que pasa presenta todos los signos de un golpe de estado. Es algo muy serio", dijo Azarov.
"Los políticos que se sumaron a estas acciones radicalizaron la situación" que "se ha vuelto incontrolable", agregó en un encuentro con embajadores europeos en Kiev. "Utilizan métodos ilegales. Han enviado gente a asaltar los órganos del poder", añadió el responsable, citado por la prensa ucraniana.
Estas manifestaciones de la oposición (proeuropea) al gobierno estallaron a causa del rechazo del mismo a firmar la asociación del país a la Unión Europea (UE).
"Sabemos que hay un plan en preparación para tomar por asalto el Parlamento", aseguró ante los diplomáticos presentes, sin dar más precisiones.
"Me dirijo a los embajadores: hagan todo lo posible para llamar a los opositores a no recurrir a la violencia contra los representantes de las fuerzas del orden, a renunciar al lenguaje de los ultimatums y a sentarse a la mesa de negociaciones", continuó.
El domingo los manifestantes asediaron la alcaldía de Kiev y la Casa de los Sindicatos, otro edificio oficial en el centro de la ciudad. Los enfrentamientos con la policía provocaron numerosos heridos al margen de una manifestación en la que participaron más de 100.000 personas.
Más temprano en la jornada, los sectores opositores, proeuropeos, bloquearon la sede del gobierno, con la intención de forzar su partida del poder tras su rechazo a firmar el acuerdo de asociación a la Unión Europea (UE).
Se trata de una movilización sin precedentes tras la Revolución Naranja de 2004, que derrocó al gobierno y llevó al poder a políticos prooccidentales.
Por su parte, el presidente ruso Vladimir Putin declaró en Ereván que las manifestaciones antigubernamentales en Ucrania se parecen más a "un progromo que a una revolución". "Los acontecimientos en Ucrania se parecen más a un progromo que a una revolución", dijo Putin quien realiza una visita oficial en Armenia.
"Eso no tiene mucho que ver con las relaciones de Ucrania con la Unión Europea", agregó. "Estas acciones han sido preparadas desde el exterior. Vemos cómo están implicados grupos bien organizados (...) Es un intento para desestabilizar al gobierno legítimo", prosiguió Putin.
Por su parte, la Casa Blanca descartó que las manifestaciones constituyan un intento de golpe de Estado, al tiempo que calificó de "inaceptable" la represión de las protestas por parte de la policía.
"Nosotros desde luego que no consideramos que unas manifestaciones pacíficas sean un intento de golpe de Estado", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, luego de que el primer ministro ucraniano, Mykola Azarov, dijera que las protestas tienen "los signos de un golpe".
En un gesto de conciliación, el presidente del Parlamento, Volodymyr Rybak, señaló que hoy incluirá en el orden del día la posible moción de censura al gobierno, como aspira la oposición.
"Voy a someter esta cuestión a la Rada", afirmó Rybak, alguien cercano al presidente Yanukovich, tras mantener encuentros con líderes opositores. No obstante, dejó entender que el oficialista Partido de las Regiones, al que él pertenece, no apoyaría tal iniciativa.
Yanukovich, por su parte, reconoció en una entrevista a la televisión que las fuerzas del orden "llegaron demasiado lejos" al utilizar la fuerza contra los manifestantes. "Esto no se puede justificar. Pero, comprendemos que fueron provocadas", subrayó.
Otra medida fue la destitución, ayer, del jefe de Policía de Kiev.
Además, Yanukovich tomó la iniciativa de llamar al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, para prometerle que se procederá "a una investigación sobre el uso de la fuerza por parte de la policía".
También dejó entender que la integración con Europa continúa en el tapete, y pidió a Barroso que reciba a una delegación de su país para discutir "ciertos aspectos de la asociación" que Kiev rechazó firmar la semana pasada.